Su familia todavía siente su partida, pero intenta quedarse con las cosas lindas y agradables con las que la artista siempre los sorprendió.

Por: Erick Quirós 7 agosto
La familia de Castillo añora los momentos con la artista. Cortesía.

La muerte de la cantante nacional Jenny Castillo, el pasado 7 de julio, conmocionó al país debido a que sucedió de forma repentina tras haberse sometido a un procedimiento estético.

Un mes después de ese lamentable hecho, su familia todavía siente mucho dolor por su partida, pero intenta quedarse con las cosas lindas y agradables con las que la artista siempre los sorprendió.

Su hermano, Allan Mauricio Castillo, conversó con La Teja y señaló que la intérprete de “Plegaria de una niña” era la que unía a la familia y que siempre la recordarán por su bellísima voz, a pesar de que era un poco quitada para cantar, ya que según él, no le hacía mucha gracia.

A Jenny, incluso, el grupo nacional Las Melódicas le hizo una canción homenaje y que Allan agradece porque habla un poco de lo que fue su hermana.

Jenny era muy querida por sus sobrinos por lo especial que era. Cortesía.

–¿Cómo ha sido ese mes para la familia tras la partida de Jenny?

Ha sido un poco feo, incómodo y doloroso porque ella era el centro de la casa, nosotros vivimos en una quinta en Paracito de Moravia y ahí vivimos solo hermanos entonces ella era la chiquilla de aquí y la que nos unía. Se inventaba tardes de café, almuerzos y como era tan loca desde la mañana llegaba pegando gritos, era la que siempre andaba buscando a los demás para compartir con ellos. Ella era muy unida con mi esposa, era como su confidente.

–¿Les cantaba a ustedes?

Muy de vez en cuando, porque había que pulsearla mucho, no le gustaba. A veces hacíamos fiestas en un ranchito que tenemos para actividades y llamábamos a algún mariachi, ella se echaba una canción y los dejaba sorprendidos por su voz.

Jenny encantó al país desde muy niña. Cort. Jorge Chaves.

–¿Por qué cree que no le gustaba cantar?

Por el ambiente que vivió en aquellos años, era muy difícil, más para una adolescente porque tenía que ir a lugares muy lejanos y era muy cansado. Ella y mi tata comenzaron con eso.

–¿Usted fue parte de esa carrera artística?

Sí, yo iba con ellos y era feo en algunas ocasiones porque llegaban personas embriagadas para que los saludara y les diera abrazos, eso fue afectando a Jenny por ser tan joven en ese momento.

–¿Entonces ella lo hizo para complacer a su papá?

Sí, era como para darle gusto, como un compromiso con mi tata. Ella en la escuela ganó un festival de la canción y ahí mi papá tuvo esa visión.

–La muerte de Jenny impactó a mucha gente, ¿qué siente al saber que incuso sin cantar durante mucho tiempo, todavía la admiraban?

Sea como sea ella siempre se entregó mucho a las cosas que hacía, como en Bomberos (jefa de ingeniería y capacitadora), también en la U Latina (fue profesora) la querían mucho, así como toda la gente que la recuerda como cantante.

Eso uno lo agradece y se nota mucho aquí, pero en San Carlos, Guápiles, Turrialba y otros lugares más lejanos era muy querida. Ella fue la que inició con esas giras, con decirle que La Banda empezó en un ranchito de mi casa porque eran amigos de mi papá y llegaban a ensayar.

–¿Qué le parece la canción que Las Melódicas hicieron en honor a Jenny?

La verdad es que uno se siente muy agradecido por el reconocimiento que le dan.

–¿Escucharon la canción?

Sí, ya la hemos escuchado un par de veces y está muy bonita, a uno le agrada que se hagan ese tipo de cosas, pero también se siente un poco feo, son como sentimientos encontrados porque ella se nos viene a la memoria.