Sebastián Marín todavía no termina de asimilar lo que ocurrió la noche de este martes tras convertirse en el tercer costarricense en ganar los 35 millones de colones de ¿Quién quiere ser millonario?
Este joven administrador de empresas, de 29 años y vecino de La Unión de Cartago, lo logró gracias a sus conocimientos sobre los mundiales de fútbol.
Su triunfo no fue producto de la casualidad. Detrás de cada respuesta hubo años de pasión por el deporte rey, horas de preparación, una fe inquebrantable en Dios y la convicción de que, si iba a sentarse en la famosa silla caliente, era para llegar hasta el final.
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- ¿Qué lo motivó a participar en el programa?
Siempre ha sido un programa muy querido por los costarricenses. Desde niño recuerdo ver cuando Willy Pérez ganó por primera vez y creo que a cualquiera le nace la ilusión de decir: ‘Yo quiero ir a ganarme ese premio’. Está el tema económico, por supuesto, pero también está la oportunidad de poner a prueba los conocimientos. Siempre fue una meta personal. Envié el video para la audición, me llamaron y gracias a Dios se dio la oportunidad de participar.
- ¿Siempre quiso estar en un programa dedicado al fútbol?
Totalmente. Siempre quise que fuera uno relacionado con los mundiales porque desde pequeño he sido un apasionado del fútbol. Me encantan las estadísticas, las curiosidades y todas esas historias que rodean este deporte. Para mí el fútbol es mucho más que 22 personas detrás de una bola. Quería poner a prueba mis conocimientos en el tema que más me gusta.
- ¿Cómo fue la preparación?
Hay una historia curiosa. La audición fue durante Semana Santa y yo tenía planeadas unas vacaciones en Europa. Una aerolínea hizo un desastre con el itinerario y terminé viajando con una mexicana. Durante una escala encontré una serie documental sobre los mundiales y me puse a verla. Gasté como cuatro o cinco horas viéndola. Después, cuando me confirmaron que iba a participar, me dediqué a estudiar videos, curiosidades, álbumes viejos y todo lo que encontrara. En estas competencias cualquier detalle cuenta.
- Hasta los contratiempos terminaron ayudándole entonces...
Sí, claro. Al final uno entiende que todo pasa por algo. Ese atraso me permitió ver esa serie y aprender cosas que después podría servirme. En la vida todo tiene un propósito.
- ¿Cuando llegó al programa estaba confiado en que llegaría a la pregunta 15?
No quiero sonar arrogante porque ahora todo se saca de contexto, pero si uno va a algo es para ganar. Si no, mejor no va. Yo siempre tuve la mentalidad de ir por todo. Yo quería ganar el premio mayor.
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- ¿Qué sintió cuando se sentó en la famosa silla caliente? ¿Se puso nervioso?
Antes de entrar hice una oración y le pedí a Dios tranquilidad y sabiduría. Conforme avanzaba el programa me fui sintiendo cada vez más confiado. Creo que esa serenidad fue clave para tomar buenas decisiones, especialmente con los comodines. Hubo un momento en que pensé retirarme, pero después me dije: ‘No, tranquilo, confíe en el instinto’, y seguí adelante.
- ¿Cuál fue la pregunta que más lo puso a sufrir?
La de Naranjito (mascota Mundial España 82). Esa fue la que realmente no sabía. Me puso a dudar muchísimo. Ahí quiero agradecer públicamente a Erlan Steller, el caballero que me ayudó desde el público porque, sinceramente, me salvó.
- Cuando Edgar Silva anunció que era el nuevo millonario, usted soltó varias malas palabras y gritó “¡lo hice!”. ¿Qué pensaba en esos momentos?
(Risas). Sí, qué vergüenza. Pero creo que es algo muy tico. Cuando estamos felices o cuando algo nos sale bien se nos salen esas expresiones. Lo curioso es que antes del programa, mientras me estaba alistando, me repetía una y otra vez: ‘Lo vamos a hacer, lo vamos a hacer’. Cuando gané, lo único que podía decir era: ‘Lo hice, lo hice, lo hice’.
- ¿Qué le dijeron sus papás?
Mi mamá (Maritza Carvajal) siempre me apoyó. Ayer me levanté y le dije: ‘Mami, hoy vamos a ganar’. Ella me respondió que viéramos qué tenía Dios preparado. Mi papá (Josélino Marín) es más serio y más escéptico. De hecho, se veía nerviosísimo durante el programa. Cuando terminó todo me dijeron que era una bendición de Dios y que usara el dinero de la mejor manera posible.
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- ¿Ya sabe qué hará con los ₡35 millones?
Me gustaría comprar una casa. Creo que es una de las mejores inversiones que puedo hacer. Hoy en Costa Rica tener vivienda propia es complicado y este dinero representa un gran empujón para alcanzar ese sueño.
- ¿Cómo fue llegar al trabajo después de convertirse en millonario?
Muy bonito. En la mañana estuve en Teletica dando algunas entrevistas y luego llegué a la oficina. Trabajo como ejecutivo comercial en una empresa de telecomunicaciones. Me recibieron muy bien, con mucho cariño. Fue muy gratificante sentirse valorado por los compañeros.
- ¿De dónde nace ese amor tan grande por el fútbol?
Desde pequeño. Yo siempre digo que era un niño raro porque mientras otros pedían carritos o juguetes, yo quería una bola. Cuando llovía y no nos dejaban jugar en la escuela hacía berrinche. Mi hermano Jairo me inculcó muchísimo el amor por el fútbol. Él me lleva casi 20 años y yo iba a verlo jugar desde chiquitillo. Me sentaba detrás del marco a verlo atajar. Por eso terminé siendo portero.
- ¿Jugó de manera competitiva?
Sí. Jugué en la Primera División de Fútbol Sala con el Liceo San Antonio y también tuve una experiencia como sparring de la Selección Nacional antes del Mundial de Colombia 2016. Fue algo corto, pero muy bonito.
- ¿Cuál era el sueño futbolístico que tenía?
Ser portero de Liga Deportiva Alajuelense. Siempre he sido liguista y amo a la Liga. Ese era mi gran sueño de niño.
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- Ahora que inicia el Mundial, ¿a quién apoyará?
De corazón siempre me ha gustado mucho México. Soy coleccionista de camisetas y desde niño me encantó la camiseta verde de la selección mexicana. Ojalá les vaya muy bien. Y también me gustaría que Cristiano Ronaldo pudiera ganar un Mundial. Sé que es difícil, pero sería una historia muy bonita. Entre los favoritos veo a España y Francia.
- ¿Y qué le deja toda esta experiencia?
Que los sueños sí se cumplen. Yo siempre confié en Dios, trabajé, me preparé y fui con la mentalidad de darlo todo. Ahora toca administrar bien esta bendición y seguir adelante.
- Para terminar, una pregunta obligatoria: ¿está soltero?
(Risas). Sí, sí. Soltero y a la orden.






