El actor y bailarín costarricense Gary Centeno está viviendo uno de los momentos más especiales de su vida, pues este 19 de agosto se convirtió nuevamente en papá con el nacimiento de su segunda hija, Nova.
Sin embargo, antes de conocer el rostro de su pequeña, el sancarleño tuvo que tomar una decisión que, según confesó, le quitó el sueño durante dos noches.
Gary, quien radica en México junto a su pareja, la actriz Lorena del Castillo, recibió hace aproximadamente un mes una llamada de su mánager , quien le puso sobre la mesa una oferta laboral que sonaba demasiado buena para rechazarla.
“Te tengo una noticia buena, una medio mala y una mala”, le dijo su representante.
La buena era que tenía un nuevo proyecto. La “medio mala” era que se trataba de un reality y la mala tenía que ver con las fechas de grabación, que coincidían con el nacimiento de su hija.
El actor contó que el proyecto le ofrecía muy buen dinero y, además, una exposición importante en televisión. Incluso, reconoció que con lo que le pagarían podría cubrir cerca de dos años de escuela de su hija Luna o dar el enganche para un apartamento.
Pero había un pequeño gran detalle: para aceptar tendría que perderse el nacimiento de Nova y dejar sola a Lorena durante esos primeros meses con la bebé, además de perderse momentos importantes de Luna, quien está por entrar a la escuela.
La decisión no fue sencilla. Gary recordó que cuando nació Luna, en plena pandemia, ni siquiera pudo entrar al hospital y tuvo que alejarse durante varios meses por compromisos laborales.
Sin embargo, esta vez era diferente.
“Ahora tengo la posibilidad de poder entrar y que que, cuando nazca, la voy a tener en mis brazos”, explicó sobre lo que pensó en su momento.
Por eso, después de conversarlo con Lorena, quien le aseguró que apoyaría cualquiera de las dos decisiones, Gary decidió rechazar la propuesta.
Aunque reconoce que la oferta era muy buena y que llegó a preguntarse si había tomado la decisión correcta, finalmente se quedó con la posibilidad de estar presente en un momento que sabía que no se repetiría.
“Me dije: ‘No, no voy’”, contó.
Su mánager, quien ya es como parte de su familia, también respaldó la decisión y le aseguró que había hecho lo correcto.
Gary, además, aprovechó para agradecer a Dios y a la televisora que volvió a confiar en él para otro proyecto, pues aseguró que para él es muy importante que su trabajo hable por sí solo.
Ahora, con Nova ya en sus brazos, el costarricense lanzó una pregunta a sus seguidores que seguramente generará debate: ¿Ustedes, qué habrían hecho en su lugar: aceptar una oferta laboral millonaria o quedarse en casa para recibir a su hija?



