.22 noviembre, 2018

Una exposición en París, Francia, muestra hasta qué punto artistas como Andy Warhol se rindieron a los pies del fallecido cantante Michael Jackson.

La muestra empieza por el final: el último retrato del artista antes de su trágica muerte en el 2009. Se trata de una obra monumental, del estadounidense Kehinde Wiley, en la que Jackson aparece como si fuera un monarca del siglo XVI, montando a caballo con una bella armadura dorada.

La pintura, inspirada en “El rey Felipe II a caballo” de Rubens marca el tono de la exposición y refleja el peso de Michael Jackson, “uno de los personajes de interés cultural más influyentes del siglo XX”, según la exposición “On the wall” que se ve en el museo Grand Palais.

La pintura de Kehinde Wiley es parte de la exposición. AFP.
La pintura de Kehinde Wiley es parte de la exposición. AFP.
Un verdadero rey

Unos 40 artistas exponen su visión del “Rey del pop”, cantante de todos los récords de ventas, cuyo álbum “Thriller” sigue siendo el más vendido de la historia.

“Otros cantantes como David Bowie y Paul McCartney influyeron en los artistas, pero el caso de Michael Jackson es inigualable", estimó la comisaria de la muestra, Vanessa Desclaux.

Pero quien sin duda abrió ese camino fue Andy Warhol, quien empezó a fotografiarlo a fines de los años setenta. En 1984, la revista Time utilizó uno de sus retratos serigrafiados para una portada dedicada al cantante. Años más tarde, Jackson devolvería el homenaje incluyendo un autorretrato de Warhol en el clip de la canción “Scream”.

¿Fue Michael Jackson un ícono (un modelo) o un ídolo (un personaje adulado)? Ambas cosas a la vez, según la exposición, que muestra los retratos firmados por el estadounidense David LaChapelle, en los que Jackson es representado como un “Jesús de Estados Unidos”, con elementos pertenecientes a la iconografía cristiana.

Obras de David LaChapelle son parte del homenaje al Rey del pop. AFP.
Obras de David LaChapelle son parte del homenaje al Rey del pop. AFP.

Aunque el mensaje puede parecer exagerado, las imágenes que se muestran en una pantalla de decenas de miles de fans desgalillados en un concierto en Bucarest, mientras Jackson se saca poco a poco las gafas de sol, no hacen más que reforzarlo.

La admiración de los artistas también tiene mucho que ver con el modelo de universalidad que representó, con una música accesible a todos, así como la importancia que cobró para la comunidad negra de su país la fama mundial de este cantante, originario de una familia humilde de Indiana.

“Michael siempre desafió la normalidad y lo correcto. Este es uno de los motivos por los que tantos artistas se inspiraron en él. Además de su creatividad infinita", dijo uno de sus fotógrafos oficiales, Todd Gray, que acudió a la presentación de la muestra en el Grand Palais, donde expone varias instantáneas en blanco y negro, en las que solo se ve por ejemplo una mata del pelo rizado de Jackson.

Pero por encima de todo, Michael Jackson fue un artista cuyas canciones se convirtieron en himnos para millones de personas.