A Max Barberena está que le explota el corazón de orgullo y de felicidad por una llamada muy especial que recibió hace unos días desde Nueva York.
El retahilero recibió la gran sorpresa que la comunidad de ticos en esta ciudad lo escogió como el mariscal de la representación costarricense para el Desfile de la Hispanidad de Nueva York, una designación que, según confesó, lo tocó profundamente.
El desfile será el domingo 11 de octubre en la Quinta Avenida de Manhattan, el cual se llenará de música, colores y tradiciones de diferentes países latinoamericanos, y Costa Rica tendrá su propia representación con un ingrediente muy especial: Guanacaste será la provincia homenajeada.
Y qué mejor representante de la cultura guanacasteca que el folclorista, quien se ha encargado de demostrar en televisión nacional y en las redes sociales lo orgulloso que se siente de ser cédula 5.
La invitación le llegó por medio de una organización de costarricenses radicados en la ciudad de Nueva Jersey, conocida popularmente como la “octava provincia”, quienes trabajan para mantener vivo el vínculo de los ticos con su país.
“Yo estoy demasiado contento. Yo le decía a mi esposa que hay dos momentos especiales... a mí me tocó ser el presentador de la Sele en el Mundial de Qatar y ahora esto. Son cosas que a lo mejor no tienen un valor económico, porque al final es una invitación, no es nada comercial, pero de verdad que me llena el corazón”, dijo Max a La Teja.
Para él, la designación es de esas experiencias que hacen sentir que todo el esfuerzo realizado durante años ha valido la pena.
“Imagínense, yo caminaba por las calles de Cañas a pata pelada y caminar como mariscal del país en un evento en la Quinta Avenida de Nueva York. Imagínense, literalmente, Max Barberena perdido en Nueva York”, dijo entre risas haciendo referencia a la película del personaje Maikol Yordan.
Una fiesta para los ticos
Más allá de su nombramiento, Max quiere que su participación sirva para algo mucho más grande: reunir a los costarricenses que viven en Estados Unidos.
La organización que prepara la presencia tica en el desfile trabaja sin fines de lucro y, según explicó Barberena, son los propios costarricenses quienes ponen esfuerzo y recursos para que la bandera nacional tenga un lugar en este desfile.
Por eso, para él, ser mariscal no se trata solamente de recibir un reconocimiento personal.
“Más que mi designación como mariscal, yo les decía que qué chiva sería promover que los ticos en el extranjero nos reunamos. Hay mucha gente en Nueva Jersey y la idea es celebrar a todos los que están fuera del país y a nuestra comunidad más grande, que está precisamente en esa zona”, mencionó.
Por eso espera que ese día se convierta como una fiesta patria al estilo del 15 de setiembre y que los ticos que viven cerca se lleguen a la orilla de la calle para saludarlos.
Guanacaste será protagonista
Además, el hecho que Guanacaste sea el tema central de la delegación también tiene un significado enorme para él.
“Yo, si algo me jacto, es que soy bien maicero, nacido en la provincia número cinco. Súperchiva que homenajeen a la provincia de uno y que lo tomen de referente a uno para ir a compartir con ellos”, afirmó.
Y aunque faltan varios días para subirse al avión, ya sabe muy bien qué llevará en la maleta para lucir ese día arriba de la carroza que preparan.
“Con chonete por todos lados, pañuelos por todos lados y pegando gritos. Esa es la manera que me enseñaron a mí. No hay manera: a punta de grito y chonete, así me verán”, afirmó.
Y es que para él, ser guanacasteco significa mucho más que haber nacido en una provincia.
“Guanacaste es una escuela de tradiciones. Cuando uno nace en la provincia, lo viene a hacer, le enseña tanto de cómo suena, cómo baila, cómo huele, cómo se come, y esa ha sido una escuela que yo tuve desde que nací”, explicó.
Por eso, considera que llevar esas tradiciones al extranjero será una manera de devolverle a su tierra un poquito de todo lo que le ha dado.
“Qué mejor manera ahora de retribuirle a la provincia que tanto le ha dado a uno, una manera de llevarla afuera del país. Imagínate, como el honor más grande que un artista pueda tener”, expresó.
En el desfile del año los mariscales elegidos fueron los corresponsales Elías Alvarado y Blanca Madrigal y el cantante Dani Maro.
Será un viaje muy especial
Aunque Max ya conoce Nueva York, esta será la primera vez que viaje a esa ciudad por un reconocimiento de este tipo y por eso quiere vivirlo junto a su esposa, Melissa Calderón, quien lo ha apoyado en gran parte de su carrera.
Según contó, ya están afinando la logística familiar para que su pequeño hijo Josué, de ocho meses, y su otra hija Sara, de cuatro años, se queden con los abuelos maternos mientras regresan.
Y hablando de su bebé, Max no pudo evitar soltar una que otra ocurrencia sobre esta nueva etapa de la paternidad.
“Ese tuquito tiene ocho meses y lleva ropa ya de un año y ocho meses. O sea que su ropa va un año adelante”, contó entre risas.
Y, aunque todavía está sufriendo con las trasnochadas, aseguró que está disfrutando mucho el ser papá por tercera vez, pues sabe que es la última vez que habrá un bebé en casa.





