Agencia AFP.4 octubre
Con mensajes como
Con mensajes como "Te odio" tratan a los gais en Rumania . AFP

Florin Buhuceanu está acostumbrado a las bromas homófobas y a los vecinos que le niegan el saludo, pero nunca había sentido tanta hostilidad como ahora, a unos días de un referéndum sobre la prohibición del matrimonio gay en la Constitución de Rumania.

Los casi 19 millones de electores de este país de la Unión Europea están llamados a pronunciarse, entre sábado y domingo, sobre esta iniciativa respaldada por la Iglesia ortodoxa, una rica e influyente institución cuyo patriarca calificó recientemente la consulta de “acto patriótico”.

El sí en el referéndum, cuya amplia victoria se da por hecho, permitirá redefinir el matrimonio en la Carta Magna como "la unión entre un hombre y una mujer" y no como "entre esposos".

Desde un punto de vista legal no cambiará nada, pues la legislación rumana no autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero una prohibición explícita hará más difícil, por no decir imposible, cualquier cambio futuro a favor de las parejas homosexuales, según denuncian los opositores a la consulta.

Los militantes gais también temen una intensificación de las tendencias reaccionarias en el país.

Desde el anuncio del referéndum, “la sociedad se dividió de forma brusca”, constata Florin Buhuceanu, activista de la comunidad LGTB de Rumania, un país que no despenalizó la homosexualidad hasta el inicio de los años 2000.

"Por una parte está la gente 'respetable', que defiende los valores de la familia y, por otra, quienes 'amenazan' estos valores y deben ser castigados", lamenta este hombre de 47 años.

El Partido Social Demócrata, en el poder, y sus aliados liberales aseguraron que mantendrán su neutralidad respecto al referéndum, y la primera ministra, Viorica Dancila, insiste en que “este referéndum no va contra las minorías sexuales”.