El regreso de Natalia Rodríguez a Sábado feliz será un momento cargado de nostalgia no solo para los televidentes, sino para ella también, pues volver significó enfrentarse a una montaña rusa de emociones que la acompañaron desde antes de salir al aire.
La presentadora volverá este sábado al espacio que condujo durante 15 años, haciendo dupla nuevamente con Mauricio Hoffmann, pero lo hizo con el corazón en la mano y, según confesó, con los nervios a flor de piel.
Naty reemplazará a Libni “Mimi” Ortiz, quien se encuentra muy enferma de gripe y no pudo llegar a grabar el espacio este jueves, por eso la producción, en especial Hoffmann, le pidió el favor de que la cubriera por esta ocasión.
“No voy a mentir, estaba súpernerviosa porque tenía muchos sentimientos encontrados, por muchas cosas. Entonces sí, estaba muy nerviosa”, contó con total sinceridad sobre el hecho de regresar al programa, al cual le tiene gran cariño.
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Compañeros la ayudaron
Y es que regresar a un lugar que marcó tanto su vida no era tarea sencilla. Sin embargo, el ambiente en el set jugó a su favor.
“Mis compañeros, los camarógrafos, los que están en el switcher, Mauricio, Gabi (Gabriela Solano, la productora), entre otros, todos los que estaban ahí, e incluso el público, me hicieron entrar en confianza rapidito”, explicó.
Ese respaldo fue clave para que poco a poco volviera a conectar con la dinámica del programa, que, según reconoce, es más movida de lo que recordaba, cuando lo producía Nelson Hoffmann.
“Fue como volver a recordar el chip, porque tenía rato de no ser tan feliz, entonces como que había olvidado la mecánica. Sábado Feliz es más rápido, más dinámico, tiene más juegos, más premios… tenía que aprenderme muchas cosas en un solo momento”, añadió.
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Aun así, Natalia asegura que lo disfrutó al máximo, especialmente por volver a compartir pantalla con Hoffmann, con quien mantiene una conexión muy especial.
“Siempre trabajar con Mauricio va a ser chivísima, porque yo con Mauricio tengo una relación increíble y además es un excelente presentador. La verdad, para mí es muy fácil trabajar a la par de él… Mauricio como que me da paz”, afirmó.
Eso sí, los nervios le pasaron factura al inicio cuando le tocó hacer la primera intervención sola, pues fue como volver a empezar.
“Me temblaba todo de los nervios. Era una nueva producción, veía el logo, tenía recuerdos del set, del público… fue una mezcla de muchas emociones”, recordó.
Pero como dicen, lo que bien se aprende no se olvida. Tras ese primer “arranconazo”, todo empezó a fluir con naturalidad.
“Ya después fue como estar en casa nuevamente, todo fluyó normal y me divertí muchísimo”, aseguró.


