Al actor Andrés Montero muchos lo recuerdan como aquel jovencillo de carácter fuerte que se metía en problemas en la recordada serie El Barrio, pero hoy, años después de la exitosa serie de Canal 6, su vida tomó un rumbo muy distinto lejos de las cámaras de televisión.
Tras varios años de no aparecer en la pantalla chica, el actor reapareció recientemente en una obra teatral llamada “El electo”, lo que nos despertó la curiosidad de ¿qué fue de Tony?
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“Para la mayoría de nosotros, lo de la televisión fue como accidental”, asegura Montero, quien deja claro que su verdadera raíz siempre ha estado en el teatro. Antes, durante y después de El Barrio, su camino ha estado ligado a las tablas, aunque muchos no lo supieran.
Y es que mientras algunos pensaban que se había alejado del todo de la actuación, Andrés en realidad nunca se fue. Solo cambió de escenario.
Una vida entre el teatro y las aulas
Además de actor, Montero también se formó como docente y desde hace años combina ambas pasiones.
Actualmente, es profesor de francés en un colegio privado y también en la Alianza Francesa, donde suma más de dos décadas enseñando este idioma.
“Yo estudié francés desde que empecé con el teatro, entonces ambas cosas han ido de la mano”, cuenta.
Esa dualidad entre artista y educador le ha permitido mantenerse activo, incluso, en momentos en los que el teatro nacional ha enfrentado grandes retos, especialmente tras la pandemia.
“Antes se hacían temporadas de 30 o 40 funciones, ahora con suerte llegan a 15. Todo cambió muchísimo y hacer teatro es cada vez más complicado”, explica con total sinceridad.
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Sin embargo, lejos de rendirse, decidió reinventarse y junto a su pareja, la también actriz Laura Montero, fundó una academia de actuación llamada Casa Maga, un proyecto que arrancó en 2019 y que, contra todo pronóstico, creció durante la pandemia.
“Curiosamente nos fue muy bien, porque la gente empezó a buscar opciones para aprender desde casa. Dábamos clases en línea y fue un éxito”, recuerda.
Hoy, la academia cuenta con sedes en Santo Domingo y Escazú, donde ofrecen cursos para niños, adolescentes y adultos en actuación, locución y expresión oral.
Aunque él mismo dice, entre risas, que su pareja es “la jefa”, reconoce que este proyecto se ha convertido en una parte fundamental de su vida.
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El teatro su casa
A pesar de su faceta como profesor, Andrés no ha soltado el teatro. Ha trabajado como actor y director en distintos montajes, incluyendo obras como “La última fuga” y “La celda sin noche”, una coproducción internacional que, incluso, lo llevó de gira por España.
“Estuvimos en San Sebastián, Bilbao y Vitoria. Fue una experiencia muy fuerte y muy bonita”, recuerdó.
Más recientemente, regresó a escena con la obra “El electo”, donde interpretó a un siquiatra, personaje que, curiosamente, repetirá en su próximo proyecto teatral.
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Se trata de “Prohibido suicidarse en primavera”, del dramaturgo Alejandro Casona, que se estrenará en abril en el Teatro de La Aduana, como parte de un festival internacional.
Algo que llamó la atención en su reaparición fue su cambio físico. La barba blanca y su apariencia más madura hicieron que muchos apenas lo reconocieran.
Sin embargo, él se lo toma con humor.
“Uno tiene la edad de las cosas que puede hacer”, dice, dejando claro que se siente bien, activo y en buena forma, incluso, practicando ciclismo.
Eso sí, confiesa que la barba no es precisamente de su agrado.
“A mí me estorba, me pica… pero toca por los personajes”, comenta entre risas.
¿La gente todavía lo reconoce?
Aunque las nuevas generaciones ya no lo ubican tanto, todavía hay quienes lo recuerdan por su paso en televisión.
“Las señoras sí (ríe). A veces me dicen ‘usted es el que salía en la tele’, y yo les digo que no me echen al agua”, cuenta con picardía.
Eso sí, reconoce que el impacto de El Barrio fue enorme y que hoy sería muy difícil replicar una producción de ese nivel en Costa Rica.
En cuanto a lo personal, Andrés lleva más de 12 años de relación con Laura Montero, con quien no solo comparte la vida, sino también proyectos profesionales.
“No tenemos hijos, pero tenemos una vida muy bonita juntos”, asegura.
Lejos de los escándalos y la exposición constante, el actor ha construido una vida más tranquila, enfocada en el arte, la enseñanza y el crecimiento personal.
De que si volvería a la televisión, su respuesta fue clara: “sí”, pero por ahora, su enfoque está en el teatro y en seguir formando nuevas generaciones de artistas.
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Aunque muchos lo “perdieron de vista”, la realidad es que Andrés Montero nunca dejó de hacer lo que ama.
Simplemente cambió los reflectores de la televisión por la cercanía del teatro y las aulas.
Hoy, con más de 40 años de carrera, sigue demostrando que la pasión por el arte no tiene fecha de caducidad… y que, a veces, las mejores historias son las que se siguen escribiendo lejos de las cámaras.





