La querida chef Flora Sobrado Rothe rompió el silencio sobre la Costa Rica de hoy y la problemática del país que más le preocupa y que, a su criterio, requiere de una urgente atención.
A pocos días de las elecciones presidenciales, Tía Florita conversó con La Teja y nos dio su visión actual del país en el que vive desde hace 98 años.
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También, la creadora de “Cocinando con Tía Florita”, se refirió a la actual campaña electoral, recordó cómo se vivían estos tiempos en el pasado y repartió las culpas de la apatía que hay en el electorado de unos años para acá.
Además, la célebre chef envió un claro mensaje a los costarricenses, principalmente a aquellos que están dudosos de si irán o no a las urnas el próximo 1 de febrero.
En la entrevista con este medio, doña Flora se reencontró con la prensa tras meses alejada luego de que en mayo pasado enfrentara la dura y sorpresiva noticia de la muerte de su hijo Carlos Echandi.
-¿Qué opina de la Costa Rica en la que estamos viviendo en la actualidad?
Definitivamente hay algo muy llamativo que está pasando y que nunca había sido así y es la cantidad de personas que han muerto por homicidios y por narcotráfico. Tampoco nunca ha habido la cantidad de narcotráfico que hay hoy. La contestación que doy es drástica, pero es que nunca habíamos tenido tanta criminalidad. Es una época muy trágica para nuestro país y lo digo con vehemencia.
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-¿Cuál es la problemática actual que más le preocupa y que se debe atender con urgencia?
Es el narcotráfico porque la demás delincuencia siempre ha existido. Lo que pasa es que la penetración del narcotráfico que hay actualmente en Costa Rica y en el mundo, porque esto también es internacional, es muy preocupante.
-¿Cómo observa el ambiente electoral que vive Costa Rica rumbo a las votaciones presidenciales?
Muy frío y muy desordenado por tantos candidatos que hay. No hay tanto fervor cívico. Antes, las campañas eran más efusivas, el país se teñía con los colores de las banderas y la gente participaba más; ahora hay una inercia y una apatía. En mis tiempos era una pura fiesta nacional. Nunca oí pleitos ni faltas de respeto como ahora; al revés, el ambiente era de mucho respeto y patriotismo y cuando daban los primeros resultados aquello era una verdadera fiesta.
-¿Por qué cree que se ha perdido ese fervor cívico-electoral en nuestro país?
Porque los gobernantes no cumplen con sus promesas de campaña, entonces empezaron a fallar y a mentir y ya cuesta que las personas les crean. Es culpa de los gobiernos esa apatía de la gente. Es lamentable porque todo eso ha cambiado, todo se ha ido empobreciendo y se ha perdido esa herencia de nuestros abuelos y patriarcas. Es cierto que la gente está muy quitada ahora con lo que tiene que ver con política y es culpa de los presidentes porque no cumplen con sus promesas y echan a perder todo ese fervor.
-¿Siempre ha votado?
Siempre, hasta que muera. Votar es una obligación que tiene la gente, aunque el presidente salga “güero”, hay que votar y tener ese sentimiento de que cumplí con mi obligación como ciudadano. Las votaciones son una fiesta nacional. Votar es una obligación, no es si uno quiere, no; es que se debe votar. Si usted vive en un país tiene que tener conciencia y responsabilidad. ¡Hay que votar!
-¿Cuál es el proceso electoral que más recuerda haber disfrutado?
El de mi cuñado Mario Echandi Jiménez (gobernó de 1958 a 1962), recuerdo que esa vez el país amaneció todo azul (lleno de las banderas azules del Partido Unión Nacional) porque todo el mundo pegaba banderas. Ese día fue impresionante, daban ganas de llorar, la gente participaba mucho y, lastimosamente, eso se perdió. Recuerdo a toda la familia, señoras, amigos, pegando banderas. Es que yo siempre he sido muy politiquera y me meto mucho porque para mí ese fervor es una obligación patriótica. ¡Hay que colaborar con la patria!
-Pronto Costa Rica irá a las urnas, ¿qué le dice a los costarricenses en esta coyuntura?
Es un esfuerzo tan chiquito lo que se le pide a la gente: es solo que salga a votar. Es un gesto muy pequeño con el que le hacemos un gran favor a nuestra patria. Votar no es cosa de otro mundo, hay que tomarlo con la seriedad como la de visitar un doctor cuando se está enfermo. Hay que votar, no es si la persona quiere, es que es una obligación con el país.
-¿Madruga para votar?
Prefiero votar temprano, sí. Lo más tarde que voto es a las 10 de la mañana para ya después estar tranquila en la casa oyendo las noticias y a la espera de resultados. Siempre ha sido así.


