El locutor Jair Cruz jamás imaginó que un viaje familiar se convertiría en una de las experiencias más impactantes de su vida.
El animador de El Chinamo de Teletica se encuentra en Venezuela, específicamente en la comunidad de Alto Barinas, en el estado de Barinas, junto con su novia Isabel González, a quien acompaña para conocer a su familia.
Pero la madrugada de este sábado 3 de enero los despertó una noticia que estremeció al país: los bombardeos que derivaron en la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos.
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La Teja conversó con el locutor, quien contó que él y su pareja estaban durmiendo cuando, cerca de las 2 de la madrugada, el ambiente cambió por completo.
“Se oía gente, los teléfonos no paraban y las redes sociales se inundaron de videos y mensajes. Fue como cuando tiembla en Costa Rica: la gente se levanta, prende luces y se queda pegada a las noticias esperando qué va a pasar”, relató.
Aunque aclaró que en la zona donde están no hubo bombardeos cercanos, el impacto se sintió en todo el país.
“Eso despertó a Venezuela entera. Afuera todo está muy solo, la gente está resguardada en sus casas”, explicó.
De hecho, nos compartió varios videos que evidencian cómo las calles venezolanas están prácticamente desoladas después de los ataques. Las imágenes las captó mientras iban a reunirse a la casa de los familiares de su novia para estar todos juntos.
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No más paseos
Por precaución, ambos decidieron cancelar todos los paseos que tenían planeados y permanecer en casa con la familia de Isabel, siguiendo minuto a minuto la información y cuidándose.
La pareja llegó el 26 de diciembre a Venezuela y estuvieron visitando algunos sitios, en los cuales el costarricense comprobó que es un país de “gente buena”.
“Este país es hermoso, de gente buena como nosotros, alegres, solidarios y trabajadores, que ojalá nos cuidemos y pensemos en estos ejemplos para que no pase ni lleguemos a esto nunca”, recalcó.
Jair además reconoció que la situación le ha generado una mezcla de emociones, pues, obviamente, es algo que jamás imaginó que le tocaría vivir.
“Estoy feliz porque sé lo que esto significa para ellos, pero también es muy duro. Estar en un lugar donde no podés expresarte es rudo. La gente no debería bromear con esto, es algo muy fuerte lo que han vivido”, comentó con seriedad.
El locutor agregó que, aunque aún no se ven multitudes en la calle, se escuchan vecinos celebrar desde sus casas, con cautela.
Si todo marcha bien, Jair e Isabel regresarán a Costa Rica el próximo 10 de enero.


