El hospital San Juan de Dios alcanzó un logro histórico al realizar, por primera vez en Costa Rica, un procedimiento de alto riesgo con un dispositivo de soporte cardíaco llamado Impella, una tecnología que permite que el corazón siga recibiendo sangre aunque deje de latir por momentos.
Esta herramienta marcó la diferencia en la vida de don Geovanny González Miranda, un fisioterapeuta de 61 años, vecino de Barva de Heredia, quien llegó con una enfermedad coronaria severa y una función cardíaca tan baja que ningún procedimiento convencional era posible.
“Sin este dispositivo, el paciente no se puede tratar; el riesgo de que haga un paro y fallezca es altísimo”, explicó el doctor Jorge Arauz Chavarría, jefe de Cardiología del centro médico.
Según la Federación Mundual del Corazón, ese órgano tiene el tamaño de un puño, late unas cien mil veces al día y mueve más de 7 500 litros de sangre en 24 horas. Si llega a los 70 años, puede alcanzar los 2 500 millones de latidos.
— Federación Mundial del Corazón.
“Voy a salir bien y voy para muchos años más”
Antes del procedimiento, don Geovanny sabía que su situación era crítica, pero también tenía fe en la nueva tecnología.
“Esta noticia me llena de seguridad. Uno dice: ‘Voy a salir bien y voy para muchos años más”, aseguró un día antes.
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Su corazón, que trabajaba apenas al 21%, no podía bombear sangre con suficiente fuerza. Sin embargo, el Impella cambió el panorama.
¿Qué es el Impella y por qué es tan importante?
El Impella es un dispositivo de asistencia ventricular percutánea, considerado lo último en tecnología cardíaca. Funciona como una bomba mecánica temporal que mantiene el flujo sanguíneo cuando el corazón no logra hacerlo por sí solo.
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Se introduce por la arteria femoral, sube por la aorta y llega al corazón. Durante el procedimiento, permite abrir arterias tapadas o calcificadas sin que el paciente caiga en paro cardíaco.
“Aspira la sangre desde el ventrículo izquierdo y la impulsa hacia la aorta, garantizando circulación estable”, explicó Chavarría.
El corazón se detuvo, pero la vida siguió
Durante la intervención, los especialistas realizaron una aterectomía rotacional, una técnica que usa un dispositivo similar a un taladrito para limar las arterias calcificadas.
En esos momentos críticos el corazón dejó de latir entre unos 10 y 15 segundos, pero el Impella mantuvo el flujo normal y la estabilidad del paciente.
La intervención duró una hora y 45 minutos. El dispositivo fue retirado 24 horas después, cuando don Geovanny ya mostraba una recuperación impresionante.
Su corazón pasó de funcionar al 21% al 40%, casi el doble.
Una tecnología que solo cinco países en Latinoamérica tienen
La CCSS destacó que este logro coloca a Costa Rica entre los únicos cinco países de América Latina con acceso a esta tecnología.
“Es una oportunidad de mejora en la vida de nuestros pacientes. Trabajamos para cuidarlos y darles herramientas para continuar con su vida”, señaló Mónica Taylor Hernández, presidenta ejecutiva de la Caja.
Por su parte, la directora del hospital, la doctora María Eugenia Villalta Bonilla, afirmó que este avance representa un antes y un después para los pacientes más graves.
“La tecnología de punta nos permite atender casos que antes no tenían solución. Hoy más personas tienen acceso a tratamientos que salvan vidas”.
Geovanny salió del hospital cuatro días después de la cirugía y ya inició su programa de rehabilitación cardíaca, ilusionado con recuperar su rutina y, sobre todo, su futuro.
Para cuidar el corazón y prevenir enfermedades es necesario mantener una alimentación adecuada, baja en sodio, rica en frutas, verduras y carnes blancas, así como el consumo de grasas saludables. Además, es importante hacer ejercicios al menos tres veces a la semana.
— CCSS




