El régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) está en cuidados intensivos.
Los “síntomas” de la peligrosa enfermedad que experimenta se han manifestado durante décadas, pero las autoridades solo han puesto curitas en la herida y han recetado acetaminofén para aliviar el dolor, sin atacar el problema de fondo.
Urge una cirugía de esas bien planificadas y riesgosas, pero necesaria para alargar la vida del “paciente”; de lo contrario podría pasar lo peor.
La situación es tan crítica que el año pasado no solo se utilizaron los intereses generados por la reserva del régimen, sino que además se empezó a consumir el principal para pagar pensiones, cerca de un 5% de la reserva. Se esperaba que eso pudiera pasar en el 2041, pero el panorama se adelantó un montón de años.
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Nogui Acosta, exministro de Hacienda y diputado electo del oficialismo, afirmó hace unos días que el régimen IVM podría colapsar en 10 años si no se aplican las reformas que garanticen su sostenibilidad en el largo plazo.
¿Qué es lo que está pasando con el IVM?
Para entender bien qué es lo que está pasando con el IVM, hablamos con Leiner Vargas, economista de la Universidad Nacional (UNA), quien nos explicó en sencillo el delicado tema.
El experto señaló que el debilitamiento del IVM se debe a tres causas principales.
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- Envejecimiento de la población:
A nivel mundial, la población está envejeciendo y Costa Rica no escapa a ese fenómeno.
“Esto marca el rompimiento de la fase donde los costarricenses tuvimos un bono generacional. La cantidad de trabajadores activos, en relación con los trabajadores pasivos, genera un efecto de que el nuevo financiamiento sea un sistema de reparto a una olla común ya no es tan alto y entonces el sistema tiene que encontrar su estabilidad a través de otros indicadores; ya no se puede fondear el IVM solamente con cuotas obrero patronales”, explicó Vargas.
- Los costarricenses viven más:
El segundo factor es algo realmente positivo, ya que se refiere a que la gente vive más. Cada vez más personas llegan a los 80, 90 o hasta los 100 años, pero eso golpea el IVM porque tiene que destinar fondos a esas personas tan longevas durante más años.
“Costa Rica ha logrado tener un promedio de vida, tanto en hombres como en mujeres, muy por encima de los promedios regionales de América Latina.
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“Los sistemas de reparto donde hay éxito en la longevidad de las personas, requieren que en la edad a la que las personas se pensionan se modifique. Costa Rica lo ha hecho, pero en una gradualidad que aún es insuficiente. Esto marcaría la necesidad de que se ajusten los parámetros de beneficios y los parámetros de edad acorde con esa nueva estructura de la población”, manifestó el economista.
- Rendimientos de las inversiones no son tan buenos:
El tercer factor tiene que ver con el rendimiento de las inversiones que hace el IVM para que el ahorro de las personas pueda crecer en el tiempo.
“Costa Rica tiene una amplísima proporción de inversiones en este régimen en el sector público; es decir, en bonos del Gobierno. Si bien es cierto que esto podría considerarse sano, desde el punto de vista de que es una inversión dentro del país, no permite que haya diversificación del riesgo y, por otro lado, se reducen los márgenes de utilidad o ganancia que puede tener el fondo.
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“Los ciclos económicos del país, entonces, profundizan los ciclos de pérdida económica o de rendimientos bajos de los fondos de pensiones”, detalló.
Vargas señaló que este último es un tema más de gobernanza de la parte financiera, de previsión por parte del Estado, y de la forma en la que el régimen va modificando la estructura de inversiones.
La tormenta perfecta
A esto hay que sumarle la enorme deuda que tiene el Gobierno con la CCSS, que es de unos ¢4,4 billones.
“Aquí hay un tema de la no contribución del Estado a una serie de deudas que le trasladó a la Caja y que hoy en día ponen en riesgo el sistema de salud y también, de alguna manera, estarían afectando al sistema de pensiones. Si juntamos todo, pues tenemos, como dicen, la tormenta perfecta”, agregó Vargas.
La presidenta electa, Laura Fernández, es consciente del enorme problema que enfrenta el IVM y ha dicho que pretende vender el Banco de Costa Rica y usar la plata en reforzar el régimen de pensiones.
El experto de la UNA señala que, para solucionar este problema y dar tranquilidad a los trabajadores a largo plazo, urgen soluciones estructurales profundas.
“De no resolverse estos factores estructurales, cositas como vender el Banco de Costa Rica y depositarlo en la cuenta o hacer algún ajuste de corto plazo pequeñito en la cuota obrero patronal o ajustar levemente los requisitos para pensionarse o los beneficios, si bien ayudan, son como gotitas de agua en un desierto muy caliente”, sentenció.
En un reciente análisis sobre la economía de Costa Rica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó sobre el financiamiento del sistema de seguridad social.
El FMI señala que las reservas del IVM son insuficientes para atender las necesidades a largo plazo y recomienda tomar acciones inmediatas.
— FMI





