Un órgano pequeño, casi desconocido y que muchos creían que ya no servía en la adultez, podría ser clave para la salud y hasta influir en el riesgo de cáncer y enfermedades del corazón.
Así lo revelaron científicos que descubrieron que el timo, una parte del cuerpo ubicada detrás del esternón (el hueso del pecho), sigue teniendo un papel importante más allá de lo que se pensaba.
Este órgano es el encargado de “entrenar” a los linfocitos T, unas células fundamentales para que el sistema inmunológico pueda defendernos de infecciones y enfermedades.
Durante años se creyó que, como el timo se encoge con la edad, dejaba de funcionar en la adultez. Pero ahora, dos estudios de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, publicados en la revista Nature, dicen todo lo contrario.
Podría influir hasta en tratamientos contra el cáncer
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Los investigadores analizaron a pacientes con cáncer que estaban recibiendo inmunoterapia, un tratamiento que usa las propias defensas del cuerpo para atacar tumores.
¿El resultado? Fue claro: quienes tenían un timo en mejor estado respondían mejor al tratamiento y vivían más tiempo.
El científico Nicolai Birkbak explicó que encontraron una diferencia muy marcada entre los pacientes.
“Los que tenían mejor función del timo respondían mejor y sobrevivían más”, señaló.
Incluso calificó el hallazgo como algo “muy importante” que podría cambiar la forma en que se toman decisiones médicas en el futuro, ya que no solo habría que enfocarse en el tumor, sino también en el estado del sistema inmunológico.
El estilo de vida también pasa factura
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Los expertos también advirtieron que el estilo de vida puede acelerar el deterioro de este órgano.
Fumar, la obesidad y hacer poco ejercicio podrían hacer que el timo se encoja más rápido, reduciendo la capacidad del cuerpo para defenderse.
Según los científicos, un timo debilitado está relacionado con mayor riesgo de muerte temprana, cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Lo que viene
A futuro, los investigadores creen que se podría identificar a las personas cuyo timo se deteriora más rápido y buscar formas de frenar ese proceso.
La idea es clara: si se logra mantener este órgano en mejor estado, se podría reducir el riesgo de enfermedades graves.



