Un avance científico sin precedentes en España permite ahora anticipar el inicio de las erupciones volcánicas en zonas pobladas con un margen de dos días.
El sistema, desarrollado por instituciones como el IGME-CSIC y la Universidad de Valencia, utiliza modelos matemáticos para detectar señales críticas en el subsuelo antes de que la lava alcance la superficie. Esta metodología ha sido calificada como pionera a nivel mundial y ya cuenta con el respaldo de organismos internacionales de seguridad.
Algoritmos para detectar el ascenso del magma
El núcleo de esta innovación en la ciencia radica en el análisis de la “memoria” del magma. Según el estudio publicado en Scientific Reports, el material fundido sigue patrones de movimiento específicos mientras asciende. El algoritmo diseñado identifica el momento exacto en que este comportamiento cambia, lo que indica que el magma ha dejado de estar estancado para iniciar una subida vertical e inevitable hacia la corteza terrestre.
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Este fenómeno se manifiesta a través de una sismicidad irregular que funciona como un aviso de “punto de no retorno”. Al procesar estos datos en tiempo real, las autoridades pueden obtener un aviso de 48 horas, tiempo crucial para la prevención de desastres y la evacuación segura de ciudadanos en entornos urbanos vulnerables.
El fin de la erupción y la reconstrucción
Además de predecir el inicio del desastre, la herramienta tiene la capacidad de identificar cuándo la fuerza del volcán comienza a agotarse. Los científicos lograron programar el algoritmo para detectar una tendencia asintótica en la energía del volcán, señalando que el motor eruptivo está perdiendo potencia. Esta función es fundamental para la gestión de crisis, ya que permite planificar el regreso de las familias a sus hogares y el comienzo de las obras de recuperación.
La investigación se fundamentó en los datos recolectados durante la crisis en La Palma en 2021. Los expertos analizaron cómo el magma subió desde nueve kilómetros de profundidad, confirmando que la vigilancia sísmica constante es la mejor defensa. Gracias a su efectividad, la ONU ha integrado este método en sus plataformas globales de intercambio de conocimiento para mejorar la respuesta ante emergencias en todo el planeta.
*Esta nota fue hecha con ayuda de Inteligencia Artificial.


