A partir de este lunes, el acceso a la emblemática Fontana de Trevi ha dejado de ser completamente gratuito para los visitantes extranjeros.
Las autoridades de la capital italiana han implementado una tarifa de entrada de dos euros (aproximadamente 1,68 dólares), convirtiendo a este monumento histórico en el último sitio europeo en adoptar medidas económicas para gestionar el flujo constante de personas.
LEA MÁS: Esto pasó con el niño de cinco años que fue detenido con su padre en Estados Unidos
La iniciativa busca no solo ordenar la presencia de la multitud en el sitio donde se filmó la icónica escena de “La Dolce Vita”, sino también mejorar la experiencia de quienes desean observar la obra barroca sin las aglomeraciones extremas que caracterizan al turismo en Roma.
Financiamiento y beneficios para la comunidad local
La alcaldía romana proyecta que esta medida permitirá recaudar cerca de seis millones de euros anuales.
Según el concejal de Turismo, Alessandro Onorato, estos fondos tendrán un destino específico: una parte financiará el salario del personal encargado de la logística y la taquilla, mientras que el resto se utilizará para permitir que los residentes locales accedan de forma gratuita a diversos museos de la ciudad.
A pesar de que gran parte de la plaza circundante sigue siendo de libre tránsito, el área cercada que permite la vista más cercana y despejada ahora requiere el pago previo.
Onorato defendió el costo simbólico de la entrada, asegurando que el valor patrimonial del sitio es incalculable y que la tarifa es mínima comparada con otros destinos internacionales de similar relevancia.
Opiniones divididas ante el control del turismo masivo
La recepción entre los viajeros ha sido mixta. Mientras algunos visitantes expresan su satisfacción por tener la oportunidad de capturar fotografías con mayor comodidad y menos interrupciones, otros manifiestan su desacuerdo con la mercantilización del espacio público. Para muchos, el acceso a un monumento histórico de este calibre debería mantenerse libre de cargos para fomentar la cultura universal.
No obstante, el sistema de control busca aliviar el problema del exceso de visitantes que afecta la integridad estructural de la fuente. Tradicionalmente, los turistas arrojan monedas al agua para asegurar su regreso a la ciudad, una práctica que ya genera miles de euros semanales destinados a obras benéficas y que se mantendrá vigente bajo este nuevo esquema de acceso controlado.
LEA MÁS: El frío congela a Florida: “llueven” iguanas congeladas y se activa alerta ambiental
*Esta nota fue hecha con ayuda de Inteligencia Artificial.


