En el mundo de las relaciones a distancia siempre hay un margen para la desconfianza, pero lo que vivió Zena, una británica de 65 años, parece sacado de una novela de televisión. Lo que comenzó como un flechazo durante unas vacaciones en Gambia, África, terminó en un escándalo familiar que hoy da la vuelta al mundo.
Todo empezó cuando Zena viajó a un resort y conoció a Ebrima, un camarero de 44 años. Un gesto tan simple como regalarle un ramo de flores bastó para que ambos iniciaran una conexión especial.
La mujer, que asegura no sentirse atraída por hombres de su misma edad, vio en él un equilibrio entre juventud y madurez. “No me gustan los de sesenta y tantos porque están calvos y barrigones, tampoco los demasiado jóvenes. Ebrima está en un punto intermedio perfecto”, confesó con humor en el programa 90 Day Fiancé UK.
Durante dos años mantuvieron un romance a distancia lleno de llamadas, mensajes y visitas ocasionales. Zena llegó a pensar que había encontrado un compañero para esta etapa de su vida, incluso planeaba casarse con él. Pero un detalle aparentemente insignificante lo cambió todo.
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En una de sus visitas, escuchó al hijo de la supuesta “hermana” de su novio llamarlo “papá” en lugar de “tío”. Ese momento encendió las alarmas. Al confrontar a Ebrima, él negó todo con insistencia. Para Zena, la duda ya estaba sembrada y nada volvió a ser igual.
Las sorpresas siguieron apareciendo. Su nieta Tillie descubrió un perfil de Facebook donde Ebrima interactuaba con varias mujeres. Lo más curioso es que él había asegurado no tener ninguna cuenta en esa red social. Para la familia de Zena, fue la prueba de que el hombre ocultaba mucho más de lo que decía.
Las diferencias culturales también salieron a flote. Ebrima, practicante del Islam, le pidió a Zena que dejara de consumir alcohol y que evitara ropa que él consideraba “provocativa”. A cambio, ella le enviaba regalos, dinero y hasta un iPhone. Mientras que él aseguraba que era amor verdadero, los allegados de Zena dudaban de sus intenciones y lo acusaban de aprovecharse de ella.
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A pesar de las advertencias, Zena se ha mantenido firme en su decisión de seguir con la relación. “Si lo amo, debo confiar”, expresó. Sin embargo, reconoce que la revelación sobre la “hermana” la dejó marcada y que aún le cuesta borrar las sospechas.
El caso no pasó desapercibido. La historia fue difundida en 90 Day Fiancé UK y rápidamente se convirtió en tema de conversación en redes sociales. Algunos usuarios la defienden y celebran que viva un romance a su edad, mientras otros la critican duramente por no ver las señales de alarma. “El amor no tiene edad, pero la ingenuidad tampoco”, escribió un internauta en tono irónico.
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Más allá de las opiniones, la historia de Zena y Ebrima expone una realidad que se repite cada vez más: las relaciones internacionales que nacen en viajes o en Internet, con promesas de amor eterno, pero que muchas veces esconden secretos, engaños y diferencias difíciles de conciliar.
Por ahora, Zena asegura que sigue enamorada y que no piensa renunciar a lo que siente. Aunque la desconfianza le ronda, ella insiste en dar una oportunidad al amor, incluso si el mundo entero duda.
*Esta nota fue redactada por la Inteligencia Artificial, con información de La Nación de Argentina y revisada por un editor.