La creencia de que congelar la carne afecta su sabor ha circulado durante años. Sin embargo, carniceros especializados y organismos de salud señalan que la calidad del alimento se mantiene si se aplican técnicas adecuadas de congelación y descongelación.
La carne es un alimento habitual en muchas dietas por su aporte de proteínas, hierro y vitaminas, lo que hace que su correcta conservación sea clave en los hogares. Ante las dudas sobre si el frío altera su textura o sabor, expertos aclaran que el problema no radica en congelar, sino en cómo se realiza el proceso.
La clave está en la descongelación
Los carniceros de Etxezarreta explican que la pérdida de calidad está más relacionada con la descongelación que con la congelación en sí. Según detallan, es más importante cómo se descongele la pieza que el hecho de haberla llevado al congelador.
La Clínica Mayo indica que los alimentos congelados pueden conservar su sabor durante los primeros tres o cuatro meses, además de prolongar su vida útil. No obstante, el estado del congelador es determinante. Una congelación lenta puede generar más escarcha, dañar las células musculares y provocar pérdida de jugos naturales.
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El envasado también influye. Los especialistas recomiendan envolver cada pieza de carne de forma individual y evitar apilar los cortes, dejando espacio entre ellos para facilitar una congelación uniforme.
Al momento de descongelar, aconsejan retirar la carne del congelador al menos 24 horas antes de su preparación y permitir un proceso lento en refrigeración. No se recomienda el uso de microondas ni baños de agua caliente, ya que pueden alterar la textura y calidad del producto.
En síntesis, los expertos coinciden en que congelar la carne no afecta su calidad, siempre que se sigan prácticas adecuadas de conservación.
Nota realizada con ayuda de IA



