El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atribuyó a la aspirina los notorios moretones que se observan en su mano y negó haberse dormido durante actos públicos, en una entrevista concedida a The Wall Street Journal y publicada este jueves.
El presidente también desmintió versiones previas sobre haberse realizado una resonancia magnética en octubre, y aclaró que en realidad se trató de una tomografía computarizada, un estudio más breve.
Trump aseguró al Journal que su salud “es perfecta” y expresó su molestia por las preguntas relacionadas con ese tema.
El empresario ha construido buena parte de su imagen política en torno a proyectar fortaleza y energía.
No obstante, al cumplirse el primer año de su segundo mandato, su estado de salud despierta crecientes dudas.
Su mano derecha muestra moretones recurrentes y en distintas ocasiones se lo ha visto con los tobillos hinchados.
Además, ha tenido dificultades para mantener los ojos abiertos, un aspecto sensible para alguien que suele referirse a su antecesor demócrata, Joe Biden, como “dormilón”. Biden dejó la presidencia a los 82 años, convirtiéndose en el mandatario de mayor edad en la historia, una marca que Trump podría superar.
Trump practica poco ejercicio físico y no esconde su preferencia por la comida rápida. Según explicó al Journal, los hematomas en su mano se deben al consumo diario de aspirina para adelgazar la sangre.
“No quiero que la sangre espesa circule por mi corazón”, afirmó, y agregó que suele usar maquillaje o vendas cuando se lastima la mano. También sostuvo que se cortó cuando la fiscal general, Pam Bondi, le golpeó el dorso de la mano con su anillo.
En octubre había declarado a periodistas que se había sometido a una resonancia magnética. “Lo que fuera que analizaron, lo hicieron bien, y dijeron que obtuve un resultado tan bueno como el mejor que hayan visto”, señaló en ese momento.
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Sin embargo, al Journal le indicó que no se trató de una resonancia, sino de “algo menor, (...) una tomografía”. Su médico, Sean Barbabella, confirmó al diario que se le practicó una tomografía computarizada “para descartar de manera definitiva cualquier problema cardiovascular”.
Trump también rechazó las versiones que indican que se queda dormido en público. “Simplemente cierro los ojos. Me resulta muy relajante”, explicó. “A veces me sacan una foto mientras parpadeo y me captan justo en ese instante”.


