Desde su creación en el 2009, los estudiantes y el personal del Liceo de Tierra Blanca de Cartago han tenido que lidiar con una situación complicada: No tener instalaciones propias.
Ante esto, alumnos y profesores se ven obligados a movilizarse entre distintos edificios de la comunidad, sin importar las condiciones climáticas diarias y los riesgos a los cuales se exponen. Aunque afortunadamente eso estaría por terminar.
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La preocupación ante los riesgos
Una madre de familia, vecina de Tierra Blanca y quien prefirió mantenerse en anonimato, nos habló sobre la preocupación que ha vivido con sus tres hijos.
Durante los 5 años que estuvo su primer hijo, esperaron tener un edificio, pero nunca se les dio. Al ingresar su hija continuó la espera, pero hasta la fecha continúan esperando la construcción, aunque pronto eso acabaría.
“Los riesgos son muchos (para los estudiantes). El problema ahora que tenemos con tanta inseguridad pues es demasiado, porque ellos tienen que ir allá por la clínica a recibir una lección, por el centro otra lección. Entonces, yo digo que son muchos los peligros porque un asalto, que un atropello, están expuestos a muchas cosas”.
El director del Liceo de Tierra Blanca, don Luis Naranjo, también tiene claro el peligro al que se exponen los estudiantes al no tener un edificio propio.
“El peligro es inminente a diario, porque tenemos la comunidad de Tierra Blanca por colegio. El parque como zona verde recreativa para los estudiantes, hay una movilización de estudiantes entre aula y aula”, detalló.
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Don Luis también explicó que eso significa una sobrecarga para el personal, ya que les obliga a tener rondas de cuidadores para vigilar a los 440 estudiantes en cada receso.
La experiencia de quienes ya estuvieron
Andy Montenegro vivió, en su etapa como estudiante, lo que significa que el liceo no pudiera contar con infraestructura. Él habló con La Teja sobre las situaciones que los estudiantes deben sobrellevar.
“Cuando empezaba la época lluviosa, a partir de mayo, era cruzar a clase y llegar con el pantalón supermojado, incluso habían compañeros que llegaban con los cuadernos mojados porque no andaban preparados con un paraguas para cruzar distancias más considerables”.
El futuro del Liceo
Luego de varios intentos fallidos de tener un liceo como Dios manda, hace poco se comunicó que ya existe una luz en cuanto a este tema. El director asegura que el Ministerio de Educación Pública (MEP) les ha acompañado siempre en el proceso.
Naranjo explicó que el 19 de junio se realizó una firma simbólica entre funcionarios del MEP y la empresa que se hará cargo de la construcción del inmueble.
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“Se firmó el proceso por un monto de 1.858 millones de colones. Tiene un plazo de 450 días para ejecutarse (a partir de la firma) y en este momento están en la etapa del diseño, entonces estamos ahí, pero ya va a haber colegio, gracias a Dios”, aseguró.
El plazo de 450 días para ejecutar el proyecto se traduce en que la infraestructura estaría lista aproximadamente en setiembre de 2027, sujeto a algún retraso propio de estos procesos. El terreno donde se ubicará el edificio del Liceo de Tierra Blanca está a 100 metros al sur de la plaza de deportes de la comunidad.
Mientras se espera que la obra esté listo finalmente el próximo año, los estudiantes continuarán movilizándose entre edificios, con la esperanza de toda una comunidad que, tras 17 años de espera, sueña con ver finalmente el edificio terminado.



