Un préstamo puede ser una excelente herramienta para cumplir una meta, remodelar la casa, invertir en un negocio o salir de un imprevisto. Sin embargo, aceptar un crédito sin analizar su capacidad de pago puede convertirse en un dolor de cabeza.
El asesor financiero Julio César Pineda recomienda que antes de solicitar cualquier préstamo usted revise dos cosas: cuánto de sus ingresos ya está comprometido en deudas y para qué necesita realmente ese dinero.
Revise cuánto de su salario ya está comprometido
El primer paso es calcular su nivel de endeudamiento. Para hacerlo, sume todas las cuotas mensuales de los préstamos que ya paga.
Por ejemplo, si tiene cuotas de:
- ₡80.000
- ₡65.000
- ₡75.000
En total, estaría pagando ₡220.000 al mes.
Ahora compare ese monto con sus ingresos. Si su salario mensual es de ₡750.000, esos ₡220.000 representan aproximadamente un 29% de sus ingresos.
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“Si el porcentaje de endeudamiento es menor al 30%, todavía podría existir margen para asumir un nuevo préstamo, siempre que el resto de sus gastos esté bajo control. Si supera ese porcentaje, lo más recomendable es evitar una nueva deuda hasta mejorar su situación financiera”, explicó Pineda.
Una regla fácil de recordar
Si usted gana ₡750.000 al mes, procure que la suma de todas las cuotas de sus préstamos no supere los ₡225.000.
Si ya paga más de esa cantidad, es una señal de alerta: debe pensar bien antes de adquirir otro crédito.
Pregúntese para qué necesita el dinero
No todos los préstamos tienen el mismo impacto en sus finanzas.
El especialista explica que un crédito puede ser una buena decisión cuando se usa para invertir en un negocio, comprar maquinaria, adquirir herramientas de trabajo o mejorar la vivienda de forma que aumente su valor.
En cambio, endeudarse para comprar cosas que no necesita o cubrir gastos de consumo puede hacer que termine pagando durante años por algo que dejó de disfrutar hace tiempo.
Hágase estas preguntas antes de firmar
Antes de aceptar cualquier préstamo, vale la pena responder con honestidad.
- ¿Realmente necesito este dinero o puedo esperar?
- ¿La cuota cabe cómodamente en mi presupuesto?
- ¿Mis deudas representan menos del 30% de mis ingresos?
- ¿Este préstamo me ayudará a generar ingresos o a aumentar el valor de mi patrimonio?
- ¿Podría seguir pagando la cuota si surge un gasto inesperado?
Responder estas preguntas puede marcar la diferencia entre un crédito que impulse sus proyectos y uno que termine afectando su tranquilidad.
Un préstamo no es bueno ni malo por sí mismo. La diferencia está en pedirlo en el momento adecuado, por la razón correcta y en tener la certeza de que podrá cumplir con los pagos sin comprometer la estabilidad económica de su hogar.
