No todos los héroes usan capa. Algunos tienen cuatro patas, hocico cansado y un corazón tan grande que los hace caminar kilómetros solo para volver a donde fueron amados.
Así fue Canelo, un perro mestizo (zaguate) costarricense, cuya historia de amor incondicional quedó grabada para siempre en una calle del residencial Málaga, en Sabanilla de Montes de Oca.
Nació sin nada
Canelo nació entre el 2008 y 2009 en un cafetal pegado a la urbanización Málaga. Era uno de varios cachorros abandonados, hasta que don Roberto, un vecino que vivía en la entrada del residencial, decidió hacerse cargo de ellos.
“Don Roberto los adoptó a todos. Les daba comida, les hizo casitas y jamás los dejó solos. Él era un señor jubilado, elegante, amable, de risa fácil. Se sentaba en el garaje a conversar con cualquiera que pasara y siempre regalaba confites”, recordó Kathia Fernández Cordero, vecina del barrio desde 1993.
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Gran compañía
Tras la muerte de la esposa de don Roberto, Canelo pasó a ser más que un perro: fue su compañía, su consuelo y su guardián.
“Si uno quería hablar con don Roberto, tenía que ganarse primero a Canelo. Tenía genio fuerte, pero don Roberto solo se reía y le decía: ‘Canelito, cálmese ya’”, contó Kathia.
Juntos caminaban el barrio, siempre uno al lado del otro, como si el mundo solo tuviera sentido si iban acompañados.
Corazón perruno roto
En julio del 2019, don Roberto falleció a los 87 años. Murió en el hospital y Canelo nunca pudo despedirse. El perro quedó solo, confundido y casi intocable. Le ladraba bien chiva a todo el mundo. “Perdió a su mundo. A su papá. Eso lo cambió por completo”, reconoció la vecina.
Ante la situación, se tomó la decisión de llevarlo, junto con otros perros, al refugio para perros sin un hogar Territorio de Zaguates, en Carrizal de Alajuela. El 15 de agosto del 2019 lograron llevárselo, tras tres días en los que no se dejó atrapar.
Regreso lleno de amor
Semanas después, ocurrió lo que nadie podía creer. Canelo escapó de Territorio de Zaguates y regresó solo al residencial Málaga, recorriendo cerca de 35 kilómetros entre calles, caminos, carros y cientos de peligros.
“Un día alguien escribió en el chat del barrio que creía haber visto a Canelo frente a la casa de don Roberto. Fuimos corriendo y ahí estaba, flaco, cansado, con las patitas lastimadas, esperándolo”, asegura la vecina.
No sabían cómo llegó, ni por dónde caminó, ni cuánto tardó. Solo sabían una cosa: volvió por amor. “Creemos firmemente que don Roberto, ya fallecido, lo ayudó a regresar”, dice Fernández sin duda alguna.
5 años de amor comunitario
Ese día nació el grupo de WhatsApp “Amigos de Canelo”. Más de 130 vecinos se organizaron para darle comida, medicinas, techo y protección durante cinco años.
“Nunca se dejó tocar, pero era parte del barrio. Era nuestra mascota comunitaria. Todos manejábamos despacio para no asustarlo”, recuerda.
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Canelo vigilaba cada carro que pasaba, lo olfateaba, daba una vuelta y volvía a sentarse frente a la casa donde había sido feliz.
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Adiós amoroso y doloroso
En agosto del 2024, Canelo enfermó gravemente. Los vecinos organizaron una “Canetón” para recoger dinero y llevarlo al veterinario. El diagnóstico fue devastador: anemia, un tumor abdominal y un soplo en el corazón.
“Tomamos la decisión más dura para no verlo sufrir. Ese día, como nunca, se dejó acariciar. Recibió todo el amor que había dado”, recordó con la voz quebrada al contar que se convocó a cuanto vecino quisiera llegar a despedirse y llegaron por decenas.
Canelo fue dormido rodeado de quienes lo cuidaron hasta el final.
Calle Canelo
Tras su muerte, la comunidad gestionó un memorial y luego un homenaje histórico. Con apoyo del alcalde Domingo Argüello y la Municipalidad de Montes de Oca, se aprobó oficialmente la calle Canelo, antes conocida como calle 85A, en la puritica entrada del residencial Málaga.
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“Esto es darle voz a una comunidad. Canelo es nuestra versión tica de Hachiko (un perro japonés que esperó 9 años a su dueño ya fallecido en una estación de tren). Un perro logró unir a todo un barrio”, expresó el alcalde.
La develación del rótulo que oficializa la calle Canelo se realizó el 20 de diciembre del 2025. La calle ya está rotulada y por estos días será incluida en Waze y Google Maps.
Canelo ya no espera carros ni ladra desde la acera, pero su amor sigue vivo. “Nos enseñó lealtad, solidaridad y amor puro. Caminó kilómetros solo para volver a donde fue amado. Eso no se olvida nunca”, concluyó Kathia.






