Por: Franklin Arroyo.  Hace 6 días

La carretera Chilamate – Vuelta de Kooper tiene disgustados a algunos miembros de la familia Kopper en San Carlos y en Grecia porque el rótulo que le pusieron tiene un “horror” ortográfico.

Alguna gente en el país ve el apellido Kopper (como se escribe correctamente) y lo leer “Cúper”, pero no es así; se pronuncia “Cóper”.

“Somos Kopper de ascendencia alemana. Mi bisabuelo vino en 1856 con los filibusteros y cayó preso y se lo llevaron a Cartago en aquel tiempo. El Cooper (con C y doble o) es anglosajón”, dijo el entrenador de fútbol Freddy Kopper, quien incluso dirigió al equipo San Carlos.

Explicó que el Kooper tal y como está escrito en el rótulo no existe.

“Uno tiene que estar orgulloso de su apellido y molesta un poco que el Gobierno lo escriba mal, uno dice que por qué no investigan un poquito”, comentó el técnico.

“Uno se cansa de corregir y al final que digan como quieran, pero tengo primos que sí se molestan y se la pasan corrigiendo”, señaló.

Explicó que Vuelta de Kopper se llama así porque una familia se asentó en ese lugar (hay un pueblo que se llama Kopper, cerca de Muelle) y cuando van llegando hay una vuelta y la gente empezó a llamarlo de esa forma.

Este jueves, el Colegio Federado de Ingenierios y Arquitectos dio un informe sobre la carretera y explicó que no puede ser posible que se hagan obras con diseños con doce años de antigüedad sin considerar los cambios que se generaron en ese tiempo.

El nombre del lugar está mal escrito. Foto: Edgar Chinchilla, corresponsal GN. Archivo.
El nombre del lugar está mal escrito. Foto: Edgar Chinchilla, corresponsal GN. Archivo.

La Teja aprovechó para preguntar si existe alguna responsabilidad de los ingenieros en la rotulación mala.

Olman Vargas, director ejecutivo del CFIA, dijo que ese tipo de detalles se han descuidado en las últimas administraciones y esperan que con el nuevo gobierno se retome la rigurosidad.

“En general, las instituciones, el MOPT entre ellas han tenido un deterioro de los detalles técnicos correspondientes. Por eso creemos que las decisiones políticas deben basarse en criterios técnicos”, dijo.

Steven Oreamuno, presidente de la junta directiva del CFIA, aclaró que la responsabilidad es institucional, no de los ingenieros.