“¡Oh, Patria mía, Patria querida! ¡Tierra sublime de libertad!”, proclama el Himno Nacional de la Libertad y la Independencia del 29 de octubre de 1821, una obra que nació del interés del historiador Miguel Rojas Jiménez por darle voz y música a la fecha que considera fundamental para la Independencia de Costa Rica.
Rojas, de 73 años, es historiador graduado de la Universidad de Costa Rica (UCR), teatrólogo, actor y escritor. Su inquietud comenzó a convertirse en versos alrededor de 2013, cuando empezó a cuestionarse por qué las celebraciones patrias se concentraban en el 15 de setiembre y no existía un himno dedicado al 29 de octubre.
“Después de entender todos estos elementos, todo ese periodo, me puse a garabatear las primeras letras en una servilleta. Después lo escribí en un cuadernillo y empecé a pulirlo, hasta que quedó listo en el 2021″, contó.
Para él, no se trataba solamente de escribir una canción, sino de llenar un vacío que encontraba en la manera de recordar la historia nacional.
Un canto que debía levantar el ánimo
Rojas explica que la letra debía convertirse en un homenaje a la libertad, la soberanía y la decisión de un pueblo. Por eso, cuando llegó el momento de trabajar la música con el compositor Marco Quesada Aguilar, tenía claro que necesitaba una melodía que pudiera cantarse y aprenderse con entusiasmo.
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“Teníamos que hacer algo fresco, que levantara el ánimo, que además de ser un himno de liberación, de libertad, de independencia, se pueda cantar, aprender, repetir y que levante el esfuerzo de las personas. También tiene que ser una loa (elogio) a la patria”, explicó.
La letra comienza con una declaración de amor a Costa Rica y recuerda el decreto de Independencia. Después, coloca al pueblo en el centro de la historia: “La voz del pueblo perseverante proclama viva la libertad”.
El estribillo insiste en esa idea con una proclamación que se repite como un llamado colectivo: “¡Libertad, para siempre libertad!”.
“Me inspiré, primero, en revertir que la Independencia debe celebrarse el 15 de setiembre. Segundo, en saber qué es una loa, ese homenaje simbólico a un momento en que un pueblo decreta su independencia realmente, su liberación al grito de libertad y celebra con alegría, con fiesta pública”, afirmó.
Tres meses para darle voz
La música es de Marco Quesada Aguilar y la letra de Rojas Jiménez. La grabación coral se realizó el 2 de octubre en el estudio de la Universidad de Costa Rica, con voces vinculadas a los talleres de canto y corales de la sede del Atlántico, en Turrialba, bajo la dirección musical de Estefani Sánchez Coto.
El proceso tomó cerca de tres meses, entre la selección de voces, el trabajo vocal y la incorporación de la música con el piano. La propuesta es coral, no depende de una voz solista.
“Como autor de la letra, me satisface porque sé que estoy dejando un legado que nadie se atrevió en 205 años. Me satisface que el compositor se atreviera conmigo a romper ese esquema hermético, cerrado, que es una piedra dura, pero que se desmorona frente a la verdad”, manifestó.
Octubre, el mes de la patria que propone
Rojas defiende el 29 de octubre de 1821 porque ese día, según su interpretación histórica, se firmó en Cartago el acta que declaró la independencia absoluta del gobierno español. Por eso cuestiona que la celebración del 15 de setiembre se acompañe de homenajes relacionados con otros episodios de la historia nacional.
Su propuesta es que octubre tenga un lugar central en la memoria patria y que el nuevo himno contribuya a despertar interés por esa discusión.
El próximo 29 de octubre, la obra está prevista para interpretarse en un acto oficial organizado por la Asociación Cívica Cultural de Zapote y la Municipalidad de San José, según contó el historiador.
El evento se llama “Actos conmemorativos del 205 aniversario de la firma del acta de Independencia de Costa Rica”.
El himno termina con una exhortación directa: “¡Patria! ¡Patria! ¡Ámala! ¡Ámala o déjala ya!”.
Rojas espera que, al escuchar la música y conocer la letra, los costarricenses se interesen por la historia que inspiró sus versos.
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Su aspiración es que el canto no se quede en el papel, sino que ayude a mantener viva la conversación sobre la Independencia, la identidad y la memoria nacional.




