Shirley Sandí.20 diciembre, 2018
Uno de los congos que presenta todo su pelaje amarillo. Este fue captado en los alrededores de Caño Negro, zona norte. Cortesía Dr. César Sánchez.
Uno de los congos que presenta todo su pelaje amarillo. Este fue captado en los alrededores de Caño Negro, zona norte. Cortesía Dr. César Sánchez.

Un estudio científico determinó que los monos congo que viven en Costa Rica están cambiando de color, por lo que el café oscuro que los caracteriza se está tornando amarillo.

El hallazgo ha impactado al mundo científico, ya que se publicó recientemente en la revista científica Mammalian Biology (se puede acceder en este link https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1616504718302374).

Los cambios en la coloración del pelaje fueron advertidos por el grupo más grande investigadores de monos que existe en el país, el cual está conformado por 25 especialistas de las universidades de Costa Rica y la Nacional.

"Desde el 2001 comenzamos el proyecto de estudiar la situación genética y de salud en general de los monos en el país, pero fue hace seis o siete años que comenzamos a notar esta coloración amarilla. Al principio ocasionalmente veíamos una mancha, tomábamos nota y nada más. Pero conforme pasaba el tiempo comenzamos a notar más y más manchas y esto despertó un interés particular en nosotros y hasta en particulares, quienes nos comenzaron a enviar fotografías y reportes”, aseguró Gustavo Gutiérrez Espeleta, biólogo y exdirector de la Escuela de Biología de la UCR.

Gutiérrez explicó que primero observaron manchas en las patas y la cola, pero algunos investigadores han reportado haber visto monos completamente amarillos, como el que mostramos en esta nota y cuya fotografía fue captada por el doctor César Sánchez.

Fue así como entró en escena el doctor español Ismael Galván, quien tiene una especialidad en pigmentos, por lo que se interesó mucho en el tema, tanto así que se llevó unas muestras a Europa para realizar los análisis respectivo, ya que en Costa Rica no se cuenta con la tecnología necesaria en ese campo.

“En un tiempo muy corto recibimos los resultados y se determinó que es un cambio en la molécula de la eumelanina (responsable de la pigmentación negra u oscura), por la feumelanina (responsable de la pigmentación rojiza o amarilla) y con la evidencia científica se procedió a publicar el hallazgo en la revista Mammalian Biology, lo que ha despertado un interés que no esperábamos”, indicó Gutiérrez.

Publicación de los resultados de la investigación en la revista internacional Mammalian Biology.
Publicación de los resultados de la investigación en la revista internacional Mammalian Biology.

El experto explicó que un grupo de azufre se incorporó en la molécula de la eumelanina y la transformó en feumelanina. En palabras tejas los congos cambiaron de color

“Hay que determinar de dónde proviene ese grupo de azufre, podría venir de una agente químico en el ambiente”, indicó Gutiérrez.

“No tenemos estudios sobre efectos en la salud, sospechamos que no los hay, que solo es de apariencia, pero para determinarlo con certeza se deben hacer más estudios”, indicó el investigador, quien reconoció que en las zonas donde se han presentado los reportes hay muchas plantaciones de piña.

El catedrático recalcó que este cambio solo se ha notado en los congos, ya que aún no se ha presentado una coloración distinta en las otras especies del país como el tití, el colorado y el carablanca. Además, se indicó que la coloración distinta se presenta en animales que se ubican en Limón y Sarapiquí. También se han visto algunos en Guanacaste.

Eso sí, el color amarillo se presenta en uno o dos individuos de la tropa, la cual generalmente se compone de 15 o 20 monos, aunque cada vez se observan más y más bicolor.

Lo que sí reconocen es que con este color llaman más la atención a sus depredadores (felinos y otros animales carnívoros como el tolomuco).

El congo históricamente tuvo presencia en todo el país; sin embargo, por factores como la deforestación y la urbanización, han perdido gran parte de su hábitat. Ahora es casi imposible verlos en la Gran Área Metropolitana, ya que se han ido desplazando a lugares como Guanacaste, San Carlos, zona sur y Limón.

Fotografía aportada al estudio tomada por una cámara trampa. Crédito Reconix/Pantera 04.
Fotografía aportada al estudio tomada por una cámara trampa. Crédito Reconix/Pantera 04.