¿Recuerda a Daniel León, el niño de 11 años que tuvo un trasplante de médula ósea en Estados Unidos? Ahora el joven tiene 19 años y un gran sueño que le gustaría alcanzar.
Él apareció en público hace unas semanas en el programa “¿Quién quiere ser millonario?" en Teletica, y muchos se alegraron de verlo en televisión, participando en el concurso para ganarse unos colones.
Tras su participación, nos dio curiosidad de saber qué ha sido su vida desde la cirugía que tuvo en el país norteamericano hace 8 años.
El joven, quien sonaba muy alegre cuando conversamos con él por medio de llamada telefónica, nos contó que decidió participar en el programa del canal 7 para un viaje a Estados Unidos.
“Ahorita en diciembre vamos para Estados Unidos. En su momento, yo tuve un deseo que la fundación Wake-A-Wish lo iba a hacer realidad, pero me enfermé y no lo pude completar. Yo quería ir a Disney, a todos los parques en Orlando, y ellos guardaron las entradas todos estos años”, comentó Daniel.
Sin embargo, la familia ocupaba el dinero para pagar los boletos de avión y otras necesidades para disfrutar su viaje, por lo que el joven decidió participar en el programa para ayudar. Él se llevó una buena suma de dinero que le servirá para el paseo.
Su enfermedad lo inspiró a estudiar microbiología
Actualmente, él estudia microbiología; su enfermedad lo inspiró a cursar dicha carrera.
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“Me hicieron un mapeo genético y me dijeron que nací con esta enfermedad. Siempre hemos creído que la había agarrado de algún lado, pero nos dimos cuenta de que nací con ella y los síntomas empezaron a mostrarse un año después. Me llamó mucho la atención cómo, por unos exámenes genéticos, uno se puede dar cuenta de esto”, dijo el joven.
Daniel, apasionado del anime, videojuegos y del Saprissa, comentó que las ciencias siempre le han gustado y esa es otra razón por la que decidió estudiar microbiología.
Él sueña con trabajar con las enfermedades raras y genéticas, ya sea en Costa Rica o en otro país.
“Me enfoco al 100% en mis estudios. Me toma mucho tiempo en mis días, porque tengo que estudiar un montón, pero me encanta”, dijo.
De hecho, Daniel nos comentó que aún vive con la enfermedad, pero ya no tiene que ir al hospital constantemente, como lo hacía de pequeño, antes del trasplante de la médula ósea.
Además, desarrolló un umbral del dolor muy alto; es decir, no siente dolor, por ejemplo, cuando le sacan sangre o cuando va al dentista.
“Ahorita estoy bien, pero tengo que ir al hospital y tomar medicinas. Ya no es igual que antes; ahorita voy cada cuatro meses al hospital y me tomo dos medicinas en la mañana. En su momento, me tomaba 10 y tenía que ir todas las semanas al hospital”, contó.
Agradecido por el cariño de la gente
Cuando el muchacho sale a la calle, muy poca gente lo reconoce, pues físicamente, se ve diferente. Claro, cuando el país conoció su historia, él tenía esteroides y un síndrome que provocó que se inflara; ahora está delgado.
“En diciembre del año pasado, estaba ayudándole a mi papá con unos trabajos y se me acercó una muchacha. Me dijo: ‘Hey, es que hace rato lo estoy viendo y se me hace muy conocido. ¿Es usted Daniel, el que hace unos años tuvo una cirugía en Estados Unidos?’, y le respondí que sí, que era yo", contó.
Cuando él salió en el programa “¿Quién quiere ser millonario?”, el joven revisó los comentarios en redes sociales y su corazón se llenó del amor que recibió de la gente.
“Me llena mucho el corazón saber que les dejé en su momento una semillita en la gente y que, genuinamente, les alegre que yo, después de ocho años, esté feliz y saludable, y eso me alegra demasiado, saber que hay gente tan buena y que sigue preocupándose. Yo les agradezco al 100%”, expresó Daniel.
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Muy enamorado
Daniel es un joven muy enamorado de su novia, con quien tiene tres años de relación. La conoció en el colegio y está muy feliz a su lado.
“Estoy muy, muy, feliz con ella. Siempre he tenido miedo de enamorarme. Creo que no es algo fácil llegar a decirle: ‘Vea, es que pasé por esto’”, dijo.
No obstante, su novia ha sido su apoyo incondicional desde que se inició la relación.
“Siempre está ahí, me aceptó como soy y me ama como soy. Siempre me dice que me admira mucho y creo que es una parte esencial de nuestra relación. (...) Le agradezco demasiado que sea un apoyo”, expresó.
Una familia unida
También nos comentó cómo están sus padres y su hermano, quienes trabajaron muy duro para recolectar el dinero que se necesitaba para su cirugía.
Todos se encuentran muy bien; de hecho, sus padres continúan trabajando. Su papá es mecánico y tiene un negocio de mesas de entretenimiento, como el futbolín, que las personas contratan para los eventos, y su mamá continúa trabajando en la misma empresa que hace ocho años.
Por otra parte, su hermano está estudiando marketing y tiene una agencia de marketing.
“Estuvieron conmigo siempre, viajaron conmigo a Estados Unidos, dejaron sus trabajos y sus cosas. Mi hermano estaba en quinto año de colegio y tuvo que dejarlo para acompañarme en el proceso. Yo les agradezco por todo, porque ellos iban a todos los eventos de la campaña y fue un proceso muy cansado. No solo a mi familia, sino también a muchos amigos cercanos que también se pusieron la 10″, dijo el joven.
También hablamos con su mamá, doña Zaida Calvo, quien nos comentó que está súper orgullosa de su hijo.
“Es un muchacho muy especial. Debido a todo lo que pasó, tiene una perspectiva de la vida muy diferente, valora mucho todo. Es muy agradecido y muy tranquilo”, dijo su mamá.
Aún mantiene contacto con su donante
El joven aún mantiene contacto con Douglas Janz, quien donó su médula ósea. Ellos formaron una linda amistad y esperan reencontrarse algún día.
“Seguimos en contacto, tal vez no tan constante, pero de vez en cuando le escribo, él me escribe, quiere saber cómo estoy. Está superatento en las redes sociales. Le agradezco mucho lo que ha hecho por mí, tanto del trasplante como que siga preocupándose por mí. Ya no tenemos un vínculo de donante-paciente, sino más de amistad”, comentó.
“Es una muy buena persona y le aprecio mucho”, agregó.
Con su historia, Daniel busca ser una inspiración para otras personas a que sigan adelante.
“No me gusta que la gente sienta lástima e intente comparar sus problemas. Siempre intento decirle a la gente que siga adelante, por más minúsculo que uno piense que es un problema. No nos podemos rendir y algún día uno llega por lo que sueña, por lo que anhela”, dijo.








