Hay imágenes que difícilmente se borran de la memoria. Una de ellas ocurrió en plena pandemia, cuando una mujer vestida con un enorme traje inflable de dinosaurio vendía flores a la orilla de la calle, con un pedazo de cartón que le servía de cartel en el que anunciaba la venta.
Los conductores sonreían al verla. Otros se detenían únicamente por la curiosidad de comprarle flores a un dinosaurio.
Lo que nadie sabía era que detrás de ese disfraz había una madre que luchaba por sacar adelante a su familia y reunir el dinero para llevar a una de sus hijas a una cita médica que no podía esperar.
Cinco años después, esa misma mujer está a punto de inaugurar la primera tienda especializada en dinosaurios en Costa Rica.
“Soy educadora de preescolar desde hace 20 años, me encantan los niños y siempre me han fascinado los dinosaurios. Mis hijas me habían regalado ese traje inflable para el Día de la Madre en el 2018 y yo jugaba con él, lo llevaba al kínder y hacía reír a los chiquitos.
“Después cayó la pandemia, todo el mundo se quedó sin trabajo y nosotros también pasamos un momento muy duro. Mi hija necesitaba una cita médica y yo no tenía plata. Entonces reuní a mi familia y les dije: ‘Tenemos que hacer algo porque necesitamos dinero. Vamos a vender flores en la calle’”, recuerda la mamá y esposa, Wendy Arauz Madrigal. La propuesta tomó por sorpresa a todos.
Su esposo había ocupado un alto puesto en una empresa y ella nunca imaginó que terminarían vendiendo flores en media calle. Sin embargo, entendieron que ese no era el momento para que el orgullo hablara.
“Mi esposo era un alto ejecutivo y casi se muere cuando le dije que caminara conmigo a vender flores. Mis hijas tampoco lo podían creer. Yo todavía lloro cuando veo las fotos de ese día.
“El cartel estaba hecho en cartón, pintado a mano. Fue un golpe emocional muy fuerte para todos, pero yo solo pensaba una cosa: no podía dejar que el techo se me cayera encima. Había que conseguir la plata y punto”, cuenta.
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Con el traje de dinosaurio puesto, Wendy, la dinosauria, invirtió el último poquito de plata que tenían en flores y con mucho valor salió a venderlas. El resultado fue mucho mejor de lo que esperaba.
“No quedó una sola flor. Se vendieron rapidísimo. Más bien fue mucho más rápido de lo que yo esperaba. Y ahí fue cuando pensé que tal vez de esa necesidad podía salir algo bonito.
“Con ese mismo dinero hicimos unos combitos para el Día del Niño y empezamos a visitar casas con el dinosaurio, porque los chiquitos estaban encerrados por la pandemia. La gente empezó a llamarme y ya no eran solo amigos, eran los amigos de los amigos y después los amigos del amigo del amigo. Nunca más se detuvo”, dice sonriendo.
Nació la gran idea
Desde siempre había viajado con frecuencia a Estados Unidos y conocía muy bien dónde encontrar artículos temáticos. Decidió arriesgar las primeras ganancias y comprar únicamente productos relacionados con dinosaurios.
“Yo dije: tiendas de Mickey hay un montón, de superhéroes también, pero una tienda exclusiva de dinosaurios no había. Apenas abrieron los aeropuertos me monté en el primer avión, me fui a Estados Unidos y regresé con una maleta llena de cosas de dinosaurios.
Lo que comenzó con una sola maleta se fue transformando poco a poco en un negocio cada vez más grande. Llegaron nuevos proveedores, alianzas comerciales y una comunidad de miles de seguidores que hoy esperan la apertura del primer local físico.
“Siempre hemos sido una tienda virtual, pero la gente quería venir, tocar los productos, conocer el lugar. Entonces este sueño de abrir una tienda física empezó a hacerse realidad y por eso estamos alistando ‘T-Rex Tienda de Dinosaurios’ en El Roble de Alajuela”, asegura.
Creatividad nació de la necesidad
Cada rincón del local refleja el esfuerzo de toda la familia. Los enormes huevos de dinosaurio, los nidos y buena parte de la decoración fueron hechos en familia.
“Cada detalle de esta tienda está hecho con muchísimo amor. Todo lo hicimos en familia. Uno ayuda con el diseño, otro con la administración, mi esposo aporta en lo que se necesite, mis hijas también.
“Todos ponemos nuestro granito de arena. Yo escogí cada producto porque quiero que la gente que venga viva una experiencia y no solo entre a comprar un juguete”, comenta orgullosa.
La tienda abrirá oficialmente sus puertas el próximo 1 de agosto, pero para Wendy el verdadero triunfo no está únicamente en cortar una cinta o recibir a los primeros clientes.
“Si en el 2020 alguien me hubiera dicho que iba a tener la primera tienda especializada en dinosaurios de Costa Rica, jamás lo habría creído.
“Nunca nos faltó comida, gracias a Dios, pero sí estuvimos muy prensados. Hoy veo todo esto y me emociono porque entiendo que de la necesidad nació la creatividad. A esa Wendy que salió a vender flores le diría que valió la pena, que no se rindiera, porque todo este sueño empezó justamente ese día”.






