Karen Fernández.3 octubre, 2018

Ni en la crisis de finales de los años 70 y principios de los 80, durante la administración de Rodrigo Carazo cuando se vivieron momentos difíciles en el país, se le había faltado el respeto a un presidente de la República como se le faltó la mañana de este miércoles a Carlos Alvarado, en las afueras del Teatro Nacional.

Luis Alberto Monge, expresidente de la República camina tranquilamente entre un grupo de manifestantes sin temor a ser agredido. Foto: Archivo
Luis Alberto Monge, expresidente de la República camina tranquilamente entre un grupo de manifestantes sin temor a ser agredido. Foto: Archivo

Así lo recuerda el historiador y exdiputado Óscar Aguilar Bulgarelli quien considera además que los insultos y ofensas lanzadas contra el mandatario por un grupo de manifestantes, se debe a que se ha perdido la sana costumbre de respetar a las autoridades, entendiéndose estas desde los padres, los maestros y los gobernantes.

“Costa Rica siempre se caracterizó por ser un país de respeto, en el que los gobernantes podían andar libremente por cualquier parte sin temor a ser agredidos, sin guardaespaldas. Vivo ejemplo de ello era don Otilio Ulate, que durante su gobierno entre 1949 y 1953 acostumbraba irse caminando de su casa en el centro de San José a Casa Presidencial (hoy registro civil)”, recordó don Óscar.

Pese a que este tipo de situaciones no son tan comunes, en el último gobierno de don José “Pepe” Figueres en 1970, se dio un altercado en la UCR entre el expresidente liberacionista y el hijo del escritor Isaac Felipe Azofeifa que terminó con una cachetada de don Pepe al irrespetuoso joven.

Relajado y despreocupado se observa al expresidente Daniel Oduber en esta inspección rodeado por el pueblo. Foto: Archivo
Relajado y despreocupado se observa al expresidente Daniel Oduber en esta inspección rodeado por el pueblo. Foto: Archivo

“Actos como la agresión de este miércoles, rayan en una situación bastante diferente. Hay un ambiente tenso, porque la gente está molesta” agregó Aguilar.

Por su parte, el costumbrista Dionisio Cabal recordó un escrito de su madre en el que decía que uno de los grandes sustentos de la democracia de Costa Rica era la confianza que la gente tenía en sus gobernantes.

“Nuestros profesores nos enseñaban el respeto a los gobernantes, pero esa relación se empezó a romper para la primera administración de Óscar Arias, quien fue el que puso las escoltas de patrullas y motorizados por donde pasaba”, comentó Cabal.

El costumbrista recuerda además que doña María Lizano, suegra de don Rodrigo era común verla esperando el bus y como aveces pasaba en su carro dándole ride. Así como el mismo don Rodrigo manejando directamente el carro hacia el trabajo, sin chofer. O encontrarse a don Pepe, entrando al cine Capri o tomándose un batido de papaya en una soda.

Rodeado de gente en pleno mercado de Heredia se vio a Abel Pacheco disfrutando una sopa negra durante su administración como presidente. Foto: Archivo
Rodeado de gente en pleno mercado de Heredia se vio a Abel Pacheco disfrutando una sopa negra durante su administración como presidente. Foto: Archivo
Valiente

Cabal además calificó de valiente la actitud del presidente al salir caminando del Teatro Nacional a través de la ola de manifestantes que se encontraban ahí concentrados.

“Fue una actitud digna de un presidente democrático. No merecía los insultos personales que le dijeron. Le están pasando factura en el plano personal por algo que empezó a fracturarse de arriba hacia abajo. No estamos en un momento de normalidad, y ahí es cuando se demuestra carácter”, agregó don Dionisio.

Agregó que todos tenemos que ceder, revitalizar el espíritu del Pacto de Concordia y encontrar un plano de consenso nacional para evitar que estas situaciones se repitan en el futuro.

Rodrigo Carazo acostumbraba manejar personalmente su carro por cualquier parte, sin chofer. Foto: Archivo
Rodrigo Carazo acostumbraba manejar personalmente su carro por cualquier parte, sin chofer. Foto: Archivo

La Defensoría de los Habitantes calificó de “bochornoso y grave” el irrespeto vivido la mañana este miércoles contra la figura del presidente de la República y a la institucionalidad a su salida de una actividad en el Teatro Nacional.

“En este país se han olvidado que las cosas se arreglan hablando. Tenemos ya un tiempito de estar formando una sociedad hacia la violencia y falta de moderación, olvidándonos que somos una sociedad propensa al diálogo y no como ahora que si se discrepa en opinión, se sale con un insulto”agregó el historiador.

Para el sociólogo del IDESPO, Guillermo Acuña lo que ocurrió se debe a una separación muy fuerte entre las autoridades, lo que comunican y la forma en la que los mensajes le están llegando a la gente, pues muchas de las demandas de los manifestantes tenían que ver con que Alvarado no se detuvo a escucharlos.

Manifestantes y antimotines se enfrentaron durante algunos minutos en la Plaza de la Cultura cuando confrontaron al presidente Carlos Alvarado. Foto: Albert Marín.
Manifestantes y antimotines se enfrentaron durante algunos minutos en la Plaza de la Cultura cuando confrontaron al presidente Carlos Alvarado. Foto: Albert Marín.

“Es un síntoma regional, porque todos los días nos llegan noticias de Guatemala donde el presidente es objeto de ácidas críticas. Algunos usaron calificativos bastante duros que antes no se presentaban en Costa Rica”, explicó Acuña.

“Costa Rica se ha caracterizado, a lo largo de su historia, por resolver los conflictos mediante el diálogo, la negociación y la apertura de espacios dentro de la institucionalidad”, indicó el pronunciamento de la Defensoria. .