Mientras la mayoría de los costarricenses comienza el día con una taza de café, Jonathan García Anderson, artísticamente conocido como Jonathan Anderson, hace algo completamente distinto: convierte el grano de oro en tinta para pintar retratos que cuentan historias.
Detrás de esa técnica, poco común en el mundo, hay mucho más que un artista. Hay un limonense que nunca dejó morir el sueño que nació cuando apenas tenía siete años.
Jonathan nació hace 43 años en Estrada de Matina, en el corazón de Limón. Allí, siendo apenas un chiquillo, descubrió que un lápiz podía llevarlo a cualquier lugar.
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Sus primeros dibujos fueron las recordadas postales de Tosty del Mundial de Italia 90. Mientras miles de niños las coleccionaban, él las copiaba una por una para aprender a dibujar.
Era el único de sus tres hermanos que pasaba horas frente a una hoja en blanco. Nadie lo empujó a hacerlo. Simplemente sintió la necesidad de crear.
“Siempre me llamó la atención explorar cosas nuevas. Pasé por el lápiz, el óleo, el acrílico y diferentes técnicas porque quería encontrar una forma distinta de expresar lo que sentía”, recordó.
La vida, sin embargo, lo llevó por caminos muy diferentes al arte. Trabajó en construcción, fue oficial de seguridad y durante muchos años se ganó la vida como barbero. Entre corte y corte nunca abandonó los lápices.
“Nunca. Jamás dejé mis sueños artísticos. No dejé de pintar; incluso siendo guarda, andaba papel y lápiz siempre porque dibujaba a mis compañeros, les hacía caricaturas. Era mi forma de mantener vivo el sueño”, cuenta. El arte siempre estuvo ahí..., aunque todavía no alcanzaba para pagar las cuentas.
Convirtió el café en arte
Todo cambió cuando descubrió que el café podía convertirse en mucho más que una bebida. Después de conocer el trabajo de un artista colombiano, comenzó una investigación que le tomó años.
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Probó una y otra vez hasta desarrollar una tinta hecha a base de café.
“No es agarrar una taza de café y empezar a pintar. La tinta lleva un proceso. Hay que prepararla para obtener diferentes intensidades de color y lograr un trabajo que perdure durante los años”, explicó.
Hoy cada retrato puede consumir cerca de 300 gramos de café y requerir hasta 15 días de trabajo, dependiendo de su tamaño y complejidad.
Para Jonathan, sin embargo, lo más importante nunca ha sido la técnica.
“El café no solo aporta color. También aporta aroma, historia y simbolismo. Cada obra busca llevar identidad de país. Quiero que cuando alguien descubra que un retrato está pintado con café, no vea solamente un cuadro, sino una parte de la cultura costarricense”, aseguró.
Dejó la barbería por su pasión
Ese sueño que comenzó en una escuela de Limón terminó empujándolo a tomar la decisión más difícil de su vida. Hace apenas un mes guardó las máquinas de barbería y decidió vivir exclusivamente del arte.
“Da mucho temor dejar un trabajo fijo para perseguir un sueño, pero gracias a Dios las cosas se están dando”, confesó.
El cambio llegó después de entregarle, en mayo pasado, a la presidenta de la República, Laura Fernández, un retrato elaborado con tinta de café.
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A partir de entonces, las publicaciones en redes sociales comenzaron a multiplicar los mensajes, los pedidos y las oportunidades para mostrar su trabajo dentro y fuera de Costa Rica.
Según la investigación que ha realizado, actualmente sería el único artista costarricense dedicado a esta técnica, mientras que apenas ha encontrado algunos exponentes en países como Colombia, España y Alemania.
Cuando mira hacia atrás, Jonathan no piensa en los años como barbero ni en los trabajos que tuvo antes. Piensa en aquel niño de Estrada de Matina que un día se sentó a copiar las postales de Italia 90 sin imaginar que, décadas después, terminaría pintando con el mismo café que ha acompañado la historia de Costa Rica.
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“Creo que el arte no consiste en encontrar algo completamente nuevo, sino en mirar de otra manera lo que ya tenemos. Yo encontré en el café un material capaz de contar historias y espero inspirar a otros a crear desde nuestra propia identidad”, concluyó el orgulloso limonense.
Si usted quiere una obra de este artista costarricense, puede contactarlo al teléfono: 6089-0740.







