Rocío Sandí.19 julio

Laura Sibaja fue una de las doctoras que participó en las pruebas masivas que se llevaron a cabo en Alajuelita, las cuales tenían el fin de rastrear casos de covid-19.

Ella es la encargada del equipo de Asistentes Técnicos de Atención Primaria (ATAP) de la clínica de ese cantón y contó que fue muy difícil llegar donde familias de escasos recursos para decirles los cuidados que deben tener en la lucha contra el virus, cuando muchas ni siquiera tienen un servicio sanitario.

En total se hicieron 1.507 pruebas y 40 dieron positivo. Foto: Rafael Pacheco.
En total se hicieron 1.507 pruebas y 40 dieron positivo. Foto: Rafael Pacheco.

“Fue una semana de trabajo de campo muy dura y provechosa gracias a los ATAPS. Los días previos al ‘testeo’ fueron de reuniones y jornadas de hasta 16 horas para tener todo preparado y hacerlo de la mejor manera. Después de participar en un proceso como este, uno se siente orgulloso del sistema de salud del país porque es el que está sosteniendo esta situación tan fuerte que se está viviendo”, expresó.

Wendy Rodríguez, encargada del Programa Epidemiológico, también participó en el proceso y dice que aunque al principio algunos lugareños no estaban muy convencidos de participar, poco a poco fueron entendiendo que todas las acciones estaban dirigidas a su propio bienestar.

“El sistema que se usó en Alajuelita para hacer las pruebas fue distinto al que usaron en Pavas, allá la gente llegaba voluntariamente a que les hicieran el examen, pero en Alajuelita se eligieron estratégicamente los hogares y el miembro de cada familia al que se le haría la prueba”, dijo.

Rodríguez detalló que los sitios elegidos eran lugares donde no había casos reportados de covid-19, porque precisamente querían verificar si había o no presencia del virus y terminaron encontrando 40 casos positivos.

Laura (derecha) y Wendy (centro), dicen que se sienten satisfechas con la labor hecha en el testeo. Foto: Rocío Sandí.
Laura (derecha) y Wendy (centro), dicen que se sienten satisfechas con la labor hecha en el testeo. Foto: Rocío Sandí.

“El primer día llegamos a varias casas y nos dijeron que no querían que les hiciéramos las pruebas o decían que se la iba a hacer otro miembro de la familia, no el que nosotros asignamos, pero poco a poco la gente fue tomando confianza”, agregó Wendy.

Mucha pobreza

Las dos trabajadoras dijeron que una de las partes más duras de la experiencia fue ver las condiciones de pobreza en las que viven muchas familias.

“Llegamos a ranchitos en los que viven hasta 18 personas en condiciones terribles, el agua que usan no es limpia, hay basura por todo lado porque no hay servicio de recolección de desechos y las aguas negras pasan por caños a la par de los cuartos, incluso algunos ni siquiera tienen un servicio sanitario”, contó Sibaja.

“En esos lugares no existen las medidas de higiene mínimas, lo que complica más la situación con el covid-19. No hay distanciamiento social, no hay lavado de manos, no usan alcohol y todo eso hace que sea más fácil un brote”, añadió.

Al principio del testeo algunas personas tenían desconfianza. Foto: Rafael Pacheco
Al principio del testeo algunas personas tenían desconfianza. Foto: Rafael Pacheco

Por su parte, Wendy asegura que no puede borrar de su mente una situación que vivió con una viejita que la hizo ver el valor que puede llegar a tener un jabón en un lugar así

“Cuando las personas llegaban a hacerse la prueba les entregábamos un jabón pequeño y un panfleto con recomendaciones para que se lo llevaran a la casa y lo pusieran en práctica. Un día, mientras estábamos haciendo pruebas, se nos acercó una adulta mayor a la que le acababan de hacer el examen y mientras caminaba se le salían las lágrimas, todos en la mesa la volvimos a ver porque creímos que le pasaba algo y lo que hizo fue preguntarnos si a ella no le íbamos a dar el jabón, porque no se lo habíamos dado cuando entró, en ese momento entendí el valor que eso tenía para ella”, relató.

Las personas a las que les hicieron la prueba son de lugares donde no había casos positivos. Foto: Rafael Pacheco.
Las personas a las que les hicieron la prueba son de lugares donde no había casos positivos. Foto: Rafael Pacheco.
¿Duele mucho?

Una de las principales inquietudes era si la prueba dolía mucho, ya que las personas vieron videos y fotos en los que se ve bastante desagradable.

“Era muy común que la gente le preguntara a uno si le iba a doler, pero en realidad no es así, es un proceso muy rápido, un poco incómodo, pero no duele, cuando les explicábamos eso a las personas se quedaban un poco más tranquilas”, contó Rodríguez.

Durante toda una semana, los ATAPS visitaron comunidades de Alajuelita. Se fueron moviendo por el cantón y usaron como base para hacer las pruebas lugares de fácil acceso y cercanos a los barrios en los que se escogieron a las personas, para que no tuvieran inconvenientes en presentarse a hacerse la prueba.

“Una vez que llegábamos a las casas y escogíamos a la persona que debía hacerse el examen, se le daba una referencia y con ese papel tenía que ir al puesto de salud para que le hicieran la prueba”, explicó Laura Sibaja.

Las autoridades continuarán haciendo testeos en zonas vulnerables. Foto: Rafael Pacheco.
Las autoridades continuarán haciendo testeos en zonas vulnerables. Foto: Rafael Pacheco.

Ella detalló que los lugares que usaron como base para tomar las muestras fueron: el salón comunal de Concepción Abajo, la iglesia de Piedra de Fuego, el salón comunal de Tejarcillos, la iglesia Decisión en Los Pinos, el salón parroquial del Santuario de Santo Cristo de Esquipulas, el salón comunal de La Guapil, la iglesia Vida Abundante y la oficina de la administración del condominio La Antolina.

En todo momento hubo presencia policial para evitar algún tipo de situación de riesgo; sin embargo, las funcionarias dicen que todo se dio bajo control.

Resultados

El pasado lunes 13 de julio, Román Macaya, presidente ejecutivo de la Caja, dio los primeros resultados del ‘testeo’ realizado en Alajuelita entre el lunes 6 y el viernes 10 de este mismo mes.

Él dijo que ya se habían procesado 1.348 de las 1.507 muestras que tomaron en 23 barrios. De esas personas, solo 40 dieron positivo, lo que representa un 3%. Se trata de 19 mujeres (47%) y 21 hombres (53%) y están analizando las estadísticas para determinar dónde están las mayores concentraciones.

Los barrios más afectados fueron el precario Los Pinos y Juan Rafael Mora, ya que en esos dos sitios está el 41% (16 personas) de los casos positivos. Luego aparecen las comunidades de Corina Rodríguez con 12% (4 casos) y San Josecito con otro 12% (4).

Amalia Guerrero, directora de la clínica de Alajuelita, asegura que se siente muy preocupada por la situación del cantón y del país en general.

“Tenemos que crear conciencia de la gravedad de esta pandemia, cada quien tiene que valorar la vida de quienes están a su lado para cuidarlos. No es posible que viendo todo lo que está pasando, todavía hay gente que diga que no cree en la pandemia, si no se hace un cambio, ya el sistema de salud va a colapsar y va a morir muchísima gente más”, expresó.

“Los funcionarios de Salud nos hemos esforzado mucho, trabajamos horas extras, sacrificamos tiempo de nuestras familias y lo seguiremos haciendo, pero necesitamos el compromiso de la población en general”, Laura Sibaja, doctora.
Los puestos de control fueron puestos en lugares de fácil acceso y cerca de los pueblos en los que trabajaron. Foto: Rafael Pacheco.
Los puestos de control fueron puestos en lugares de fácil acceso y cerca de los pueblos en los que trabajaron. Foto: Rafael Pacheco.