El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) publicó la más reciente Encuesta Nacional de Hogares, la cual revela que la economía familiar sufrió un tropiezo respecto al año anterior. El ingreso promedio mensual cayó un 3,8 %, evidenciando una ruptura con la tendencia de años previos, donde el poder adquisitivo mantenía un ascenso constante.
En 2023 el ingreso real per cápita fue de ₡408.808; en 2024 subió a ₡437.887 y en 2025 a ₡484.237. Sin embargo, para este 2026 los datos muestran una caída a unos ₡467.000 por persona.
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Además, la encuesta evidenció un estancamiento en la pobreza extrema. Tras bajar del 6,3 % en 2023 al 4,8 % en 2024, el indicador alcanzó un 3,8 % en 2025, mismo porcentaje que se mantuvo estático en 2026.
En esta misma línea, el INEC indicó que en los hogares en pobreza extrema el desempleo alcanza un 14,1 %, una cifra muy superior a la de los hogares que no enfrentan esta condición. Asimismo, se comprobó que el 85,2 % de las personas en pobreza que logran trabajar lo hacen desde la informalidad.
Expertos hablan
Para comprender estos resultados, La Teja consultó a los economistas Fernando Rodríguez y Leiner Vargas.
Sobre los motivos que propician esta caída en los ingresos de las familias, Rodríguez señala que obedece a variables que van desde recortes en ayudas estatales hasta alteraciones en el mercado laboral y la afectación en negocios propios (como el sector turismo, fuertemente golpeado por el bajo precio del dólar).
“Cuando esos recursos se recortan se caen los ingresos. Se están cayendo los ingresos producto del trabajo asalariado, lo cual quiere decir que mucha gente ha tenido que cambiar de trabajo y probablemente no está encontrando un trabajo con una remuneración tan buena como antes”, detalló Rodríguez.
A este panorama se suma el estancamiento en los niveles de pobreza extrema, un fenómeno que Vargas atribuye a la inflación negativa o deflación que ha atravesado el país recientemente.
“Cada vez que hay deflación resulta que la línea de pobreza cae porque el ingreso nominal necesario para cubrir las necesidades baja. Y tanto la línea de pobreza como la línea de pobreza extrema cae. Es un efecto estadístico, pero al haber deflación algunas personas superan la condición de miserables o de pobres, no porque haya mejorado su ingreso, sino porque la línea cayó”, explicó el experto.
Sobre el futuro del país, Vargas espera que se logren mayores acuerdos nacionales sobre políticas públicas, empleo y atención a sectores vulnerables.
Por su parte, Rodríguez advirtió que la situación actual es un síntoma más del estancamiento nacional, reflejando una pérdida de impulso en sectores clave como el agro y las zonas francas, lo que eleva el riesgo de que las condiciones empeoren a corto plazo para quienes rozan la línea de pobreza.

