Shirley Sandí.29 mayo
Así lucía el puerto de Moín administrado por Japdeva el pasado 17 de mayo. Foto Jorge Castillo
Así lucía el puerto de Moín administrado por Japdeva el pasado 17 de mayo. Foto Jorge Castillo

Japdeva deberá recortar 800 plazas como medida para tratar de aliviar la crisis que la tiene casi hundida.

Así lo señala el proyecto de ley presentado el martes a la Asamblea Legislativa por el Ministerio de Hacienda y que sería aprobado en tres meses. Japdeva tiene hoy 1.186 trabajadores.

El Ejecutivo también solicitará un presupuesto extraordinario de ¢30.000 millones para mantener a Japdeva operando mientras se aprueba este proyecto porque no hay plata ni para pagar sueldos.

Con la entrada de APM Terminals Japdeva perdió el 80% de sus clientes e ingresos y allí parecería estar la causa de la crisis; sin embargo, el economista Eli Feinzaig asegura que no es así.

Feinzaig recordó que en el 2013 se aprobaron préstamos para la modernización del puerto que se engavetaron. El primero fue por $55 millones, que se canceló a los tres años para pedir más, $82,7 millones. Este último lo negociaron y, según Feingzaig, ya pasaron tres años y no se utilizó.

–¿Por qué asegura que la razón de la crisis de Japdeva no es APM Terminals?

Japdeva viene perdiendo plata desde hace seis años y cuando operaba como monopolio, y para que pase eso hay que ser muy incompetente.

¿Por qué se dieron las pérdidas?

Porque Japdeva se convirtió, como muchos otras entidades estatales, en el botín de sus sindicatos. Lo único que importaba era negociar una nueva convención colectiva y aumentar los pluses salariales sin invertir en la modernización ni desarrollar nuevos negocios que le permitieran competir de una mejor manera con APM Terminals. Había mucha plata, pero se dilapidó.

Desperdiciaron créditos que solicitó el Gobierno para modernizar el puerto y una reserva de ¢15 mil millones, que era pagar las prestaciones a los funcionarios, se usó para comprar grúas que hacen lo que le tocaría a APM, así que no tenía sentido comprarlas.

"En el 2017, de ¢4.200 millones que destinó Japdeva al departamento de Desarrollo Regional, ¢3.000 se fueron en salarios y solo ¢10 millones se entregaron a las municipalidades. El salario promedio en Japdeva es de ¢2 millones con pluses”, Eli Feinzaig, economista.

¿Qué pasa con préstamos desaprovechados?

La plata mientras no se use la retiene el banco, pero como no la puede usar, el país paga comisión de compromiso.

Usted ha señalado que la negligencia mayor con Japdeva se dio en el Gobierno de Luis Guillermo Solís, ¿por qué?

Las malas decisiones sobre el desvío de la reserva de ¢15 mil millones y la no ejecución de los préstamos se tomaron en esa administración. Si hubieran hecho lo que debían con el dinero que había, hoy no tendrían que hacer tantos despidos.

¿Cree que sobreviva Japdeva con puros fondos de emergencia mientras se aprueba el proyecto?

El Gobierno negociará con los jefes de fracción para votarlo rápidamente. La presidenta de Japdeva dijo que le pediría un préstamo a Recope, algo que creo que es ilegal porque sale de sus competencias y si le presta sería con garantía del Estado y entonces terminaríamos pagándolo todos con nuestros impuestos.