Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, en la mayoría de los casos siente que el mundo se le viene encima.
Octubre es el mes de la lucha contra el cáncer de mama y es importante recordar que la detección temprana de este mal es fundamental para obtener un buen resultado.
Hoy queremos demostrarles que el cáncer de mama no es sinónimo de muerte. Es una dura prueba, sí, pero con fe, valentía y una actitud positiva, se puede ganar la batalla.
Ivannia Lizano es una educadora, vecina de Desamparados, que hace cinco años recibió ese diagnóstico. Su historia es fuerte y conmovedora, toca el corazón, pero también hace que uno se llene de esperanza en este mes rosa.
Sintió algo extraño en un seno
Ivannia contó que ella no sintió la famosa “pelotita” de la que muchos hablan cuando detectan el cáncer de mama. “Yo sentía como dura la mama”, recuerda.
En julio de 2021 le tocaba hacerse una mamografía, pero como andaba de vacaciones en Turrialba, se le pasó la cita. Cuando regresó, pagó una privada y el doctor la asustó mucho: “Muy seco, nada más me dijo: ‘Ahora vaya a buscar cirujano’”.
Llorando desconsolada, llamó a su esposo, Randall, quien le ayudó a encontrar el camino para empezar a luchar. A partir de ahí, su actitud fue su mejor medicina.
La quimio le dio mucha hambre
A Ivannia la operaron y le sacaron un cuadrante de la mama, y luego tuvo que enfrentar las temidas quimioterapias y radioterapias.
Su forma de enfrentar esos duros tratamientos fue excelente. Ella se preparó antes con un médico natural que le recetó dos batidos diarios, uno verde y uno rojo, para fortalecer el organismo para la dura batalla.
Mientras a muchas personas la quimio les quita el hambre, a ella le dio muchísima. “Desayunaba con mi esposo, almorzaba con mis hijos... cada vez que llegaba alguien a almorzar, yo repetía, me volví muy comilona”, cuenta entre risas.
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Para no sufrir por la caída del cabello, ella misma decidió cortárselo apenas vio que se le estaba cayendo mucho.
“El término cáncer es un término que ya uno relaciona de una vez con muerte. Por eso a todo el que me preguntaba, yo le decía: ‘Es que tengo un tumorcito’. Creo que eso ayudó mucho a mi mente”, asegura esta valiente guerrera.
Santa Águeda: La protectora que llegó de España
En medio de su proceso, una amiga de su mamá le recomendó encomendarse a Santa Águeda.
Resulta que santa Águeda es la patrona mundial de la patología mamaria y de las mujeres con cáncer de mama. La historia cuenta que ella sufrió un terrible martirio donde le cortaron los pechos por defender su pureza y su fe.
Un gobernador de su época quería tener relaciones con ella, pero santa Águeda se había consagrado a Dios, por lo que se negó en repetidas ocasiones. Eso desató la furia del hombre, quien, como castigo, mandó a que le amputaran los senos de la forma más cruel.
Doña Ivannia y su esposo hicieron su novena con muchísima devoción antes de la cirugía. “La novena trae oracioncitas que le dicen: ‘Usted, que pasó por esto, sabe lo que yo estoy pasando’”, recuerda.
Luego de cumplir con el tratamiento con fe y valentía, Ivannia venció el cáncer y ahora vive agradecida con Dios y con la santa que la protegió.
Desde entonces, cada 5 de febrero, ella hace un rosario en su casa. Una amiga le prepara unos pancitos dulces especiales, llamados las “teticas de santa Águeda”, que llevan crema pastelera en forma de aureola y encima una cereza.
Ivannia finalizó la entrevista con un consejo muy valioso: “Estas cosas nos pasan para que hagamos un alto y le bajemos a la intensidad. Hay cosas que valen la pena y otras que no; esa fue mi enseñanza”.
Santa Águeda es muy popular en España y otros países europeos. Hay hasta capillas dedicadas a ella y cada 5 de febrero celebran a la religiosa con panes en forma de senos.
¡Doctor advierte que el sistema debe apurarse!
Historias con finales felices como el de Ivannia son posibles gracias a los avances médicos, pero todavía hay un enorme lunar en nuestro país.
Conversamos con el doctor Werner Alpízar Alpízar, investigador de la Universidad de Costa Rica, quien hizo una fuerte advertencia.
El doctor asegura que el 90% de las mujeres salen bien libradas si reciben el tratamiento a tiempo. El gran problema es que la lectura de las mamografías está atrasadísima.
“Ahí es donde se nos están quedando atoradas las mujeres, que muchas veces llegan tarde al tratamiento precisamente por eso”, lamentó el experto, pidiendo a gritos que el sistema de salud mejore los tiempos de respuesta.





