Un equipo muy querido de Patarrá, Desamparados, está cumpliendo uno de sus hitos más importantes: el centenario.
A partir del sábado 18 de julio, el Club Sport Huracán, fundado en 1926, inició las celebraciones para conmemorar sus 100 años con actividades que iban desde un desfile hasta un baile de gala.
Mario Monge, uno de los organizadores del centenario, contó que un grupo de campesinos de Patarrá decidió crear el equipo. La idea del fútbol en el pueblo surgió gracias a un vecino proveniente de Curridabat que llegó al pueblo unos años antes.
“Rogelio Guerrero era un señor de Curridabat que se vino aquí a Patarrá (en 1916) y trajo el fútbol. Comenzó a enseñarle a la gente y las personas empezaron a probar cómo era”, contó don Mario, quien también jugó y fue secretario y entrenador del equipo.
El nombre surgió por el club argentino Huracán y también se adoptaron sus colores: rojo y blanco.
El secreto para llegar a los 100 años ha sido la unión y el esfuerzo del pueblo, que organiza bailes y otras actividades para mantener al equipo. Actualmente, cuenta con cinco categorías, desde alto rendimiento hasta juveniles, además de un equipo de veteranos.
Una generación de futbolistas
Óscar Monge, conocido como Cuca, viene de una generación de futbolistas del Huracán.
Su abuelo, Hipólito Monge Mora, fue uno de los fundadores del equipo y luego su papá continuó el legado.
“Me acuerdo que había varios familiares jugando. Yo iba a la cancha a verlos y, principalmente para las Fiestas Patronales de San Juan, traían equipos buenos de Zapote o de primera como Gimnástica Española y eran llenazos en la plaza de deportes”, recordó.
Don Óscar empezó a jugar con Huracán a los 10 años y permaneció hasta 1982. Hoy, su hijo Adrián es entrenador del equipo mayor.
En 1964, cuando ingresó, el exárbitro internacional Edwin Monge era el entrenador.
“En tres meses retamos al Deportivo Saprissa en la división menor y nos metieron como 7 goles a 1. Luego trabajamos bastante duro y seis meses después volvimos a retarlos. Las cosas cambiaron, quedamos 2-2″, recordó.
Lleva el fútbol en la sangre, pues cuando estudiaba en la escuela salía a jugar a la plaza que estaba al lado.
Uno de sus mayores orgullos fue ganar cinco campeonatos invictos en Desamparados entre 1978 y 1982.
“Es un orgullo haber formado parte de este club y que mi abuelo fuera uno de los fundadores”, dijo.
“(El fútbol) lo trae uno en el corazón y el alma. Después de jugar competitivamente seguí con equipos del barrio y veteranos. Ahorita tengo 72 años y me da miedo jugar como lo hacía a los 60 en esas divisiones”, añadió.
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La pasión continúa hasta la vejez
Actualmente, el Club Sport Huracán cuenta con un equipo de veteranos al que pertenece Roger Monge, primo de don Óscar.
El ambiente, según cuenta, es más familiar, lo que ayuda a mantener la tradición y hacer ejercicio.
“Tenemos una sede detrás de la iglesia de Patarrá. Es más que todo una cuestión familiar; nos reunimos con hijos y nietos. Después del partidito nos tomamos un fresquito y comemos algo”, comentó.
Don Roger también jugó con el equipo hace 43 años. Al igual que su primo, su papá fue jugador del Huracán.
“Mi papá jugó con ese equipo. Era una tradición pertenecer al Club Sport Huracán. Ahora es muy diferente, no hay tanto amor por esas tradiciones. Las generaciones de ahora tienen otros deportes o los dispositivos digitales”, comentó.
Para él es un orgullo pertenecer a la institución.
“Hoy uno hace un recuento y vuelve atrás. Es muy bonito recordar las vivencias y sentirse orgulloso de haber pertenecido, o seguir perteneciendo, al equipo. Más que un equipo, es una pasión”, expresó.
El centenario del Club Sport Huracán
Don Mario compartió que el sábado se reconocieron a los veteranos y más adelante se realizarán otras actividades.
Don Óscar comentó que también se entregó un reconocimiento al jugador de mayor edad, Juan de Dios Carvajal Monge, compañero de equipo de su papá y, según Óscar, el único sobreviviente de esa generación.
Durante la celebración también se eligió a la madrina del equipo, como parte de una tradición.
Asimismo, se guardaron fotografías y otros objetos en una cápsula del tiempo que se abrirá dentro de 50 años.
Además, hubo un desfile de exjugadores, un baile de gala y un reconocimiento a exmadrinas del equipo.
Pero la fiesta no terminó ahí. A finales de agosto se convocará al pueblo para que comparta historias sobre el Huracán.









