¡Ya está en Costa Rica! El influencer Johan Sandí Fernández, conocido en redes sociales como El Manudito y también como El Flaco Sandí, llegó al aeropuerto Juan Santamaría a las 3 de la tarde.
Su salida de Israel, en donde estuvo encerrado por la guerra que sostiene ese país y Estados Unidos contra Irán, es digna de una película. Salió por tierra y totalmente entregado a la voluntad de Dios, como él mismo nos contó cuando lo topamos en el aeropuerto.
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De Tel Aviv, la capital israelita, se fue por tierra a Jordania de ahí tomó un vuelo a Roma, Italia, y después otro avión a Madrid, España, en donde estuvo los tres últimos días hasta que la aerolínea Iberia le encontró un vuelo para Costa Rica.
A las 2 y 55 minutos de la tarde del martes 7 de abril aterrizó en el aeropuerto Juan Santamaría en el cual venía Johan.
Sandí pasó más de un mes en Tel Aviv, la capital de Israel, sin posibilidad de salir por la guerra. Fueron días de bombardeos diarios y estrés al maximo.
Con los ojos llenos de lágrimas abrazó con todas sus fuerzas a su mamita, doña Rosa Fernández de 79 años.
“Quiero comer gallopinto, olla de carne, chifrijo, arroz y frijolitos frescos y un buen vaso de café, me urge tomarme un café bien rico”, nos aseguró El Manudito a quien fuimos a topar al aeropuerto.
“Esta experiencia de vivir desde adentro una guerra, de entender que en cualquier momento te puedes morir, hace a uno valorar al máximo el país en el que uno vive.
“No debería uno tener que vivir esas experiencias para valorar lo hermosa que es Costa Rica. Sé que hay mucho que mejorar, pero es un país privilegiado”, explica.
Claro que sí creyó que el día de regresar a su país no llegaría y que la muerte lo alcanzaría en Israel.
“Hubo muchos momentos en que creí que hasta ese día llegaría. Los bombardeos se escuchaban y sentían fatal. Solo le pedía a Dios que si iba a morir que fuera de un solo, de inmediato.
“Veíamos en la televisión edificios en los cuales caía un misil y quedaban personas atrapadas que iban muriendo poco a poco. No quería eso por eso le pedía a Dios una muerte rápida sin mucho sufrimiento”, aseguró.
Johan no pasó está prueba de vida solo, estaba con su amiga de años, Maria Teresa Sandí, quien con lágrimas reconoció que también ella creyó que no contaría el centro.
“Vivir bajo bombardeos diarios es muy duro. Creí que realmente me iba a morir por eso hice videos de despedida para mis papás e incluso hice uno para Johan. Cuando los grabé fue a escondidas de él”, nos dijo.
En las redes sociales a Maria Teresa la conocimos como Mundi. Estaba deseando llegar a casa para comer arroz, frijoles y huevo duro con buena salsa inglesa.
Ambos, ya en el parqueo del Santamaría, se abrazaron varias veces como para terminar de entender y de aceptar que sí, que era verdad y estaban en su amada patria, sin sirenas anunciando bombardeos, sin guerra.
Más de un mes atrapado
Desde el 28 de febrero, la historia de El Manudito ha sido seguida paso a paso por La Teja y por miles de personas en redes sociales como un relato cargado de tensión, incertidumbre y sobrevivencia en medio de la guerra en Medio Oriente.
Él llegó a Israel justo cuando comenzaron los bombardeos y quedó atrapado en Tel Aviv, documentando en cada una de sus publicaciones momentos de angustia, como carreras hacia refugios y explosiones cercanas.
Durante más de un mes vivió prácticamente encerrado en un hotel, dependiendo de alertas y esperando una oportunidad para salir del país.
Explicó que los vuelos eran escasos y con cupos muy limitados, lo que hacía que escapar fuera casi cuestión de suerte. Incluso, rechazó moverse a otros lugares por estar lejos del aeropuerto, ya que debía estar listo para salir en cualquier momento.
Con el paso de las semanas, la situación se volvió más crítica emocionalmente, al prolongarse su estancia en una zona de conflicto sin claridad sobre cuándo podría regresar.
Aun así, continuó informando y advirtiendo sobre el riesgo en la región, generando gran preocupación entre seguidores en Costa Rica.
Finalmente, tras cerca de un mes atrapado, logró salir por tierra en un escape complicado.
A lo largo de la cobertura, contó no solo el peligro físico, sino también el desgaste emocional de un aficionado que pasó de crear contenido humorístico a narrar una experiencia límite, marcada por el miedo, la incertidumbre y el deseo constante de volver a casa.
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“Estoy en zona de guerra, esto no es un juego… en cualquier momento hay que correr al refugio”, fue una de las frases que nos dijo la primera vez que conversamos con él vía WhatsApp.
La frase más fuerte que dijo desde el fondo de su corazón fue: “Si muero aquí en Israel es porque ya me tocaba. Eso ya lo entendí. Le digo francamente, lo que está escrito, está escrito, si me toca morir aquí, aquí quedaré”.



