Juancito tiene 7 años y vive las 24 horas en uno de los albergues de Obras del Espíritu Santo. Le toca al padre Sergio Valverde mandarlo a clases porque, de lo contrario, estaría fuera de las aulas.
El padre Sergio le da útiles, zapatos, comida, un techo, cuido las 24 horas, protección médica, en fin, todo.
Además, este lunes lo levantó a las 5 y 30 de la mañana para alistarlo y mandarlo bien guapetón a estudiar. Si no es el padre Sergio y Obras del Espíritu Santo, Juancito no estudiaría.
Asi como Juancito, el sacerdote tiene 24 “hijos” más que son 100% responsabilidad suya y de un batallón de manos amigas y amorosas que ayudan todo el día, todos los días.
Nosotros acompañamos a este ejército de sueños e ilusiones. Todos llegaron puntuales a la buseta de Obras del Espíritu Santo que los lleva a diferentes centros educativos de San José, como la escuela Omar Dengo en barrio Cuba, la Nicaragua en Cristo Rey y la Marcelino García Flamenco en San José.
“Son niños que urgen de todo el amor y la ayuda posible y nosotros se la damos. Aquí el objetivo es cuido con educación y educación de calidad. Estos 25 niños viven aquí y hay otros más que también viven, pero sí tienen un familiar que les respalde. La preocupación por la educación es total.
“Les dimos a todos estos niños y a decenas más, desde los útiles, uniformes, zapatos. Queremos educación con propósito y justicia social. El dinero no debe ser una limitante para la educación “, dice el padre Sergio.
En Obras del Espíritu Santo, a partir de este 23 de febrero, al igual que en el hogar de cada persona que lee esta nota, las mañanas se llenaron de carreras, baño, de alístese rápido, de venga desayune y meta todo en el bulto y que no se le olvide nada porque ya casi viene la buseta.
“Cada uno de estos niños lleva encima la ilusión del país y la solidaridad, porque son muchas las manos que se unen para ayudarles, esto no se logra solo”, comenta muy ilusionado el padre Sergio.


