Con el paso de los años, los adultos mayores pierden las ganas de tomar líquidos y eso representa un enorme peligro para ellos.
La doctora María Isabel Monge, de la Caja Costarricense ee Seguro Social (CCSS), nos explica los graves riesgos de la deshidratación en los viejitos, y también cómo detectar las señales de alerta sobre este tema.
Un cambio natural, pero peligroso
A todos nos gusta ver a nuestros adultos mayores llenos de vida, pero hay un enemigo silencioso que a veces pasamos por alto: la deshidratación.
Se trata de la pérdida de líquidos y minerales que afecta el buen funcionamiento del cuerpo y que ataca con más frecuencia a esta población.
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La doctora, quien es especialista en Geriatría, nos explicó algo muy curioso y vital. A medida que pasan los años, el adulto mayor tiene menos necesidad fisiológica de sentir sed.
Como no sienten esa necesidad, simplemente no buscan tomar nada para mantenerse hidratados.
Además, hay cambios naturales en su organismo, como problemas con la función del riñón, o diferentes enfermedades que empeoran la situación.
Señales de alerta: ¡Póngale ojo a estos detalles!
¿Cómo darnos cuenta de que algo anda mal si ellos no nos piden líquidos? La especialista es clara en que esta condición puede manifestarse a través de diversos síntomas.
Lo primero es notar su comportamiento. Si usted ve a su familiar más apagado de lo normal o hipoactivo (con menos energía de la habitual), podría ser un signo claro de deshidratación.
El otro gran indicador está en el baño. Ponerle atención al nivel de orina es importantísimo. Si toman líquidos pero no orinan lo suficiente, significa que hay un déficit de agua.
¡Cuidado con el color! Si nota que la cantidad de orina es poca o está muy concentrada, es decir, de un color amarillo fuerte, esa es otra señal de alarma para actuar de inmediato.
La doctora también nos advierte que pueden darse variaciones en el peso corporal de la persona e incluso llevarse un buen susto con episodios de taquicardia.
Consecuencias que nadie quiere pasar
La falta de líquidos no es jugando. La deshidratación puede generar múltiples complicaciones bastante serias en nuestros adultos mayores.
Una de las más preocupantes es el riesgo de delirium. Esto significa que pueden perder el sentido de orientación y de atención, llegando a verse un poquitito perdidos o desubicados.
Además, esta condición hace que aumente muchísimo el riesgo de caídas, algo sumamente peligroso a estas edades, o que se complique alguna enfermedad previa que ya padezcan.
¡A cuidarlos con mucho amor!
Para evitar que nuestra familia pase por este tipo de complicaciones, la recomendación de la doctora Monge es directa y muy sencilla de aplicar en casa.
Es vital asegurarnos de que mantengan una adecuada ingesta de líquidos todos los días.
No esperemos a que ellos nos digan que tienen sed y hay que prestar atención a cualquier signo de deshidratación. ¡Proteger su salud y bienestar está en nuestras manos!


