En la película Yo, Robot, Will Smith (actor estadonidense) camina desconfiado entre máquinas que prometen ayudar a la humanidad.
Era el año 2004 cuando salió la película y aquello parecía ciencia ficción pura. Robots humanoides conviviendo con personas, manipulando objetos con delicadeza, tomando decisiones en segundos.
Veinte años después, el futuro ya no está en los estudios de Hollywood. Está en San Pedro de Montes de Oca, en las aulas y laboratorios de la Universidad de Costa Rica.
La UCR presentó oficialmente su robot humanoide (robot de la UCR), un desarrollo tecnológico capaz de interactuar con personas, manejar objetos con precisión y aprender de su medio ambiente para hacer actividades normales del día a día de personas y empresas.
No es un actor digital ni un efecto especial: es ingeniería tica, hecha desde cero por manos 100% costarricenses.
Del cine a la realidad tica
En “Yo, Robot”, las famosas Tres Leyes de la Robótica de Isaac Asimov eran la base ética para que las máquinas convivieran con los humanos sin dañarlos. En la vida real, el robot de la UCR también nace con esa filosofía: colaborar, asistir y coexistir de forma segura.
Detrás del proyecto está el Laboratorio de Investigación en Robots Autónomos y Sistemas Cognitivos (Arcos-Lab), que desde 2012 trabaja en sistemas de robótica avanzada.
“El diseño del robot es completamente nuestro, fue una construcción y ensamblaje de las diferentes partes desde cero para poder hacer que el robot tenga capacidades elevadas de manipulación suave de los objetos e interactúe de forma amable con las personas, y se puede decir que es un desarrollo único en Latinoamérica”, explicó el doctor Federico Ruiz Ugalde, coordinador del Arcos-Lab.
Ese “desde cero” no es una frase bonita. Significa que el pecho, la cabeza, los sistemas de visión tridimensional, la movilidad y el software inteligente fueron creados en Costa Rica. El robot costarricense no es un juguete importado al que se le cambió el logo: es un cerebro y un cuerpo diseñados con sello nacional.
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Un cerebro que aprende
En la película, los robots se adelantaban a los movimientos humanos. El robot tico va por esa ruta, pero desde la ciencia real: utiliza inteligencia artificial, control suave y modelos de predicción física para entender cómo se comportan los objetos y las personas en su ambiente, ya sea un hogar o una fábrica.
“No existía un robot completo con estas características, por lo que fue necesario diseñar el resto del sistema. El proyecto consistió en darle a esa plataforma manipulativa de movilidad, visión y una cabeza que le permitiera distinguir su ambiente, integrar información y actuar en consecuencia”, detalló Ruiz.
Esa capacidad de distinción le permite manipular objetos con delicadeza, algo clave si algún día debe asistir en una cocina inteligente, colaborar en una tienda o trabajar hombro a hombro con personas en, por ejemplo, una fábrica de galletas.
“Vamos en el camino correcto de la película ‘Yo, Robot’, en la cual se ve que la gente tiene su propio robot en la casa e incluso lo tienen familias humildes. Todavía falta un rato para que eso ocurra. Todavía no desempeñan su trabajo de manera confiable.
“En estos momentos, 12 de febrero del 2026, estamos mejorando el robot, básicamente es seguro en sus brazos y manos, seguro para las personas, amable con el ambiente y objetos, pero el cuerpo del robot todavía no tiene esa seguridad, se la estamos dando ahorita”, asegura el doctor Ruiz Ugalde.
Muchas generaciones ayudaron
Si algo diferencia esta historia de la película es que aquí no hay una megacorporación todopoderosa que desarrolle la tecnología. Hay estudiantes. Hay tesis. Hay años de prueba y error. En 8 años han participado no menos de 500 estudiantes.
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El robot de la UCR es también el resultado del trabajo de generaciones de jóvenes en ingeniería eléctrica, mecánica, computación y áreas relacionadas, que aprendieron programando algoritmos, ajustando sensores y ensamblando piezas.
El laboratorio ya analiza ambientes reales para probarlo: una cocina inteligente, una tienda de monitoreo y espacios de trabajo compartidos. La meta no es reemplazar personas, sino aumentar las capacidades humanas.
Costa Rica en el mapa de la robótica
Mientras en el cine los robots generaban miedo, el robot tico genera orgullo. Este avance coloca a Costa Rica en el mapa latinoamericano de la robótica avanzada y demuestra que el país puede crear tecnología de alto nivel, no solo consumirla.
El futuro que parecía lejano empieza a tomar forma en los pasillos universitarios. No hay persecuciones ni conspiraciones como en la pelí. Hay investigación, ética y colaboración.
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Tal vez dentro de algunos años convivir con un robot asistente no será extraño. Y cuando eso ocurra, Costa Rica podrá decir que no se quedó viendo películas en el cine: decidió escribir su propio guion.




