Olman Miguel Correa Ortiz es el técnico de natación del cantón de Santa Ana y se diferencia de sus colegas porque, mientras sus atletas nadan, él también “nada”, pero fuera de la piscina, ya que se mueve de un lado para otro, gritándoles que “apreten” y ayudándoles con constantes gestos a que luchen al máximo por las medallas.
Nosotros pudimos comprobar cómo también “nada” con sus muchachos en el Polideportivo Rogelio Alvarado Cubero, en Guápiles, donde se disputa la natación de los Juegos Deportivos Nacionales Limón 2026.
La piscina es de 25 metros de largo, por lo que si uno de sus atletas, por ejemplo, nada 100 metros, él va de un lado para otro esos 100 metros. Con el cronómetro en la mano, gritando, moviendo las manos, saltando, corriendo, quitándose la gorra. Él siempre va dándoles instrucciones a los suyos.
El fuego sigue vivo
Alguien podría pensar que don Olman es un técnico de natación nuevo y que por eso tiene tanta pasión por la natación, pero eso está muy lejos de la verdad. Tiene 42 años de experiencia en el mundo de la natación y con Limón 2026 sumó su participación número 33 en Juegos Nacionales.
“Todavía me emociono demasiado con cada nadador. Estos son mis 33 Juegos Nacionales y los vivo como el primero. Usted dice que yo nado cada metro con ellos desde afuera, es que es un trabajo muy duro, hemos trabajado muy duro toda la temporada.
“La pasión sigue viva porque los muchachos dan su máximo en cada entrenamiento y eso lo noto. Se entregan bastante, entonces, a mí lo que me toca es acompañarlos corriendo pa’ arriba y pa’ abajo”, nos contó después de una tremenda corrida de 800 metros.
¿Por qué se “nadó” esos 800 metros? Es que una de sus pupilas, Keisy Castro, en la categoría infantil entre 15 y 17 años, compitió.
Keisy disputó las medallas nada menos y nada más que con Cecilia Poll, la hija de Claudia Poll, y otra gran nadadora, Yuliana Ortiz, ambas del cantón de Belén.
El entrenador no se detuvo hasta que Keisy, para su alegría, ganó la medalla de oro imponiendo un nuevo récord de Juegos con 9:02”35’.
“Estamos aquí en Limón 2026 con 35 nadadores y yo corro con todos. Esto que acaba de ver, que por cierto no sabía que me estaba viendo, fueron 800 metros; cuando son 1.500, es peor para mí. Gracias a Dios tenemos un muy buen equipo.
“En estos momentos Santa Ana es subcampeón nacional. Nuestro objetivo aquí en Limón es acercarnos a las 60 medallas”, comenta don Olman, con quien conversamos cuando sus muchachos habían ganado 30 de esas 60 medallas propuestas.
Este técnico ha producido junto a sus atletas más de 2 mil medallas en las más de tres décadas metido en el mundo de la natación.
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¿Qué tiene Santa Ana que le va tan bien en natación?, preguntamos.
“No tenemos una gran estructura. Entrenamos en una piscina municipal de 25 metros. Lo que sí tenemos son unos 120 nadadores que se entregan por completo en cada entrenamiento. Hay pasión, ganas, deseos de triunfar en cada muchacho.
“La temporada de natación arranca en agosto y termina el 31 de julio, por eso pasamos entrenando todo el año. Casi no hay ningún día libre; ellos entrenan seis días a la semana. Los Juegos Nacionales son en julio; esta fecha de Limón es atípica; eso nos hizo entrenar 24 y 31 de diciembre. Los únicos dos feriados que tuvimos fueron el 25 de diciembre y el 1 de enero, todo lo demás lo entrenamos parejo”, respondió.
¿Sirve de algo tanta carrera?
Una vez que premiaron a Keisy con la medalla de oro en 800 metros, la buscamos para saber si realmente tanta carrera de su técnico le servía de algo mientras nadaba o si lo podía ver.
La competidora, a pesar de estar bajo el agua y concentrada en lo suyo, igual lo escucha y sigue sus indicaciones.
“Claro que lo veo, de hecho, hasta lo busco para ver qué indicación me da. Mientras estoy nadando, lo tengo en la mente y a cada rato lo veo. Si él desde afuera me dice que vaya más rápido, lo hago y hasta saco energías de donde no tengo”.
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“Le puedo garantizar que a mí me sirve bastante que él pase corriendo de un lado para otro porque me da motivación; él me va diciendo con sus gestos que estoy bien y también que puedo hacerlo mejor.
“Gracias a Dios lo puedo ver con los lentes, es una muy buena guía. Hay quienes piensan que los nadadores no vemos a los entrenadores, pero sí, yo lo busco entre todos los otros técnicos”, contó.
Por cierto, Keisy este año se va a estudiar a Puerto Rico con una beca del 100% gracias a la natación.
Así que don Olman, no se detenga, siga corriendo, gritando y agitando las manos que sus “nadadas” porque sí sirven para ganar medallas e imponer récords nacionales.





