Una fiesta de un niño que cumplía un año acabó de forma lamentable: una de las invitadas fue mordida por un perro.
El pasado 25 de julio, Emily Reyes y su familia celebraron el primer año de vida de su pequeño en un bonito local de juegos infantiles en el centro comercial Vía Guayabos, en Curridabat.
Todo marchaba de lo más tranquilo hasta que doña Yadira, una de las invitadas a la fiesta y muy querida por la familia de Emily, ya que es su madrina, salió del local para ir a otra actividad infantil.
Dos perros dóberman estaban en el centro comercial
Afuera del negocio infantil había dos perros dóberman bastante grandes. De un momento a otro, uno de los animales se le tiró encima a doña Yadira y le mordió el costado, cerca de la cadera.
El tremendo susto y el alboroto alertaron a todos en la fiesta. Cuando Emily salió, se topó de frente con la terrible escena: vio a su familiar, que llevaba un vestido blanco y estaba llena de sangre.
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El ataque fue tan bravo que los colmillos le traspasaron el vestido y una faja que llevaba puesta. Fue atendida en la clínica Clorito Picado, donde le pusieron tres puntos de sutura y la incapacitaron por dos días.
Además del dolor por la herida, los medicamentos le afectaron el estómago, por lo que la pasó bastante mal.
¿Perros de servicio?
Emily está muy indignada por lo que pasó. Ella es abogada y cuando ocurrió el ataque se acercó a la dueña de los perros para reclamarle. Ahí notó que los animales tenían puestos dos chalecos que decían service dog (perro de servicio). Eso la molestó aún más porque, asegura, los perros eran violentos.
Según narra Emily, la dueña se defendió diciendo que tenía los permisos y las vacunas al día, pero se negó a mostrarlos en ese momento. Incluso, ella misma le advirtió a otra familia que iba pasando que alejaran a su chiquito porque los perros estaban muy agresivos y les puso a los animales una especie de bozal.
Emily también contó que cuando se dio la situación, ella buscó al guarda del centro comercial para solicitar ayuda, pero no le llevaron ni un botiquín. También pidió hablar con el administrador del lugar, pero nunca apareció ni siquiera por teléfono.
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Desde el día del suceso, ella ha intentado conseguir los videos del lugar para tener respaldo de lo ocurrido, pero no se los han enviado.
La Teja envió un correo electrónico y mensajes a través de Facebook a la administración de Vía Guayabos para conocer su versión sobre lo ocurrido. La administración informó que al momento del evento “se activó el protocolo de atención establecido para este tipo de situaciones.
“De inmediato se realizó la llamada al Sistema de Emergencias 911 y se le notificó a la Fuerza Pública, conforme a nuestro procedimiento interno. Sin embargo, al momento de la llegada de las autoridades, las personas involucradas ya no estaban en el lugar”, informó el centro comercial.
También la administración señaló que revisó los videos, pero estos no permiten apreciar el incidente. Plaza Comercial Vía Guayabos lamentó lo ocurrido.
Expertos piden responsabilidad a los dueños de mascotas
Para entender mejor esta situación y hablar de consecuencias, conversamos con Silvia Coto, presidenta del Colegio de Veterinarios, quien nos aclaró que en estos casos la mayor parte de la responsabilidad recae en los dueños de los animales.
Ella fue tajante al recordar que los propietarios son responsables directos (tanto a nivel civil como penal) de los actos de sus mascotas en cualquier lugar.
Además, hizo un llamado muy importante respaldado por el reglamento de tenencia responsable: los perros de raza grande deberían usar siempre un bozal en espacios públicos para prevenir desgracias. Hay modelos muy cómodos que les permiten respirar, olfatear y jadear, protegiendo a todos a su alrededor.
El peligro de los chalecos falsos
Coto también se refirió al tema de los chalecos que usan los perros, ya que cualquier persona puede comprarles a sus animales uno que diga que es un perro de servicio o un perro entrenado, cuando no lo es.
La especialista dice que eso puede causar una falsa percepción de que un perro es tranquilo o manso, cuando en realidad no lo es, como parece haber ocurrido en este caso.
Un verdadero perro de servicio (como los lazarillos o los que detectan armas y drogas) lleva un adiestramiento rigurosísimo, en el que el control de impulsos y la socialización son fundamentales.
Coto explicó que si esos dóberman de verdad fueran perros de servicio, sería muy alarmante su pobre control de impulsos. Si no lo son, se hace un llamado a la población para que no use estas pecheras de forma engañosa.




