Franklin Arroyo.2 agosto, 2020

En el país hay muchos niños cuya infancia no ha sido fácil, ya que deben enfrentarse desde muy pequeños a enfermedades que complican su día a día y que requieren de una atención adecuada, por lo que contar con un edificio con toda la pata, en el cual puedan ser atendidos, les aliviaría mucho su situación.

Así luciría el hermoso edificio que la fundación quiere construir. Foto: Cortesía.
Así luciría el hermoso edificio que la fundación quiere construir. Foto: Cortesía.

Ellos necesitan tener una mejor calidad de vida, un lugar en el que se les cuide y los especialistas les den los tratamientos que requieran, de ahí la iniciativa de la Fundación Pro Unidad de Cuidado Paliativo para Niños, con sede en San José, de construir un edificio para ese fin.

Las historias de los pequeñitos que se beneficiarían con un lugar así son muchas, pero le contamos algunas.

Stephanie Hidalgo Vargas tiene siete años y padece el llamado pie de bot bilateral (pie torcidito hacia abajo y hacia adentro). Además tiene parálisis, como secuela de una meningitis.

Cristel Arias Alvarado, por su parte, batalla contra una osteoporosis (huesos frágiles), una luxación de cadera y superó una endocarditis bacteriana debido a una caída que sufrió en la escuela. Ella también fue sometida a una operación a corazón abierto.

Otro caso es el de Andy Avellán, quien lucha a diario con una malformación de pies y manos llamada polisindactilia, una enfermedad rarísima que también tiene consecuencias cardiacas.

Daniela Rodríguez, de seis años, tiene una discapacidad múltiple.

Una de las habitaciones del hospital. Lindísimas. Foto: Cortesía.
Una de las habitaciones del hospital. Lindísimas. Foto: Cortesía.

Según Lisbeth Quesada, presidenta y fundadora de la fundación, hay miles de pacientes con necesidad de ser atendidos en un lugar especializado.

“Hay al menos seis mil o siete mil niños que deberían ser referidos a cuidados paliativos pediátricos y no lo son, no porque la clínica o el equipo técnico no los atienda, sino porque hay un desconocimiento importante de los padres y de los diferentes equipos de salud para referirlos a lo que realmente necesitan”, dijo.

El proyecto del edificio tienen buen camino avanzado, pero todavía falta mucho por hacer. Ya cuentan con un terreno que les fue donado en marzo del 2017 por el Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (Infocoop), que se ubica muy cerca del Hospital de Niños.

El terreno tiene un inmueble que debe ser demolido y afortunadamente Bomberos de Costa Rica se ofreció a hacerlo de forma gratuita, para construir allí un edificio de primer mundo que sirva para darle la mejor atención a Stephanie, Andy, Cristel, Daniela y otros 1.600 niños que son beneficiados por la fundación.

Hace dos años se hicieron números y el edificio costaría $8 millones (unos 4.600 millones de colones), por lo que iniciaron el proceso de recaudación de fondos y apenas tienen 100 millones de colones.

Los niños de la fundación hicieron un video hermoso de agradecimiento a Daniel Salas y a Román Macaya. Foto: Cortesía
Los niños de la fundación hicieron un video hermoso de agradecimiento a Daniel Salas y a Román Macaya. Foto: Cortesía

El proyecto fue declarado de interés público en el gobierno de Luis Guillermo Solís y tendrá todas las condiciones para ser un hospicio y un hospital al mismo tiempo.

El edificio contaría con cinco pisos, zonas verdes, el hospicio, el hospital, una sala de velación, comedor, un despacho, piscina para terapias, además de salas de emociones, de juego, de terapia y de psicología, entre otros.

“Podemos acudir a organizaciones internacionales que sabemos que ayudan y que ya están interesadas, pero necesitamos justificar la inversión y eso es cuando el proyecto esté avanzado”, dijo Nancy Mora, directora de proyectos y gestora de donaciones de la Fundación.

Ejemplo

La fundación tiene dos sedes que atienden a la población de cuidados paliativos referida por el Hospital Nacional de Niños.

Una de las sedes es el Hospital de Día San Gabriel, en paseo Colón; el otro es el Centro Diurno Dr. Acosta Rúa en Pérez Zeledón.

Un amor. Un grupo de niños de la Fundación le encomendó a La Teja entregarle un paquete con mensajes de apoyo al ministro de Salud Daniel Salas y otro al presidente ejecutivo de la Caja, Román Macaya. Ellos ya le había hecho un video de lo más tierno agradeciéndoles su labor.

Los niños que llegan allí muchas veces son de zonas alejadas, con papás que llevan horas en el hospital esperando exámenes o alguna cita y que no tienen ni dónde alistarse. El centro de San José los recibe, les da comida, cuida a los hermanitos del paciente (si es que hay) y les brinda una atención individualizada.

Esa situación ha variado por la pandemia pues tuvieron que cambiar los protocolos de estancia.

Pero, además, tienen equipos interdisciplinarios conformados por un médico, un enfermero y un sicólogo que visitan los hospitales y le dan la atención requerida a los pacientes y también cuentan con carros para hacer visitas a las casas y dar seguimiento a aquellos niños que lo requieran y que por las propias condiciones de la enfermedad, o de pobreza, no pueden trasladarse al hospital o a uno de estos centros.

En situaciones especiales, dice doña Nancy, ayudan a las familias con algún diario, con soporte sicológico o con aportes económicos, pues muchos niños requieren estar conectados a respiradores o a equipos que deben estar pegados a la electricidad.

“Ya son familias en extrema pobreza y hay que ayudarles. El doctor del hospital muchas veces es quien los refiere“.

Doña Nancy dice que el gasto mensual de la fundación es de unos 42 millones de colones y que se financian con el aporte de la Junta de Protección Social, de otras organizaciones y de padrinos.

Hoy están buscando más padrinos no solo para mantener la operación activa, sino para poder realizar el sueño de la construcción del edificio que traerá sonrisas a miles de familias.

Si usted desea colaborar o ponerse en contacto con la fundación puede llamar al 2222-5169 o al 2222-7000 o 8705-9062.