La posibilidad de una nueva sequía preocupa a expertos y autoridades costarricenses ante el avance del fenómeno climático El Niño, que podría consolidarse en los próximos meses y afectar con especial fuerza a Guanacaste, donde las lluvias podrían disminuir hasta en un 50%.
Las proyecciones de organismos internacionales y del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) apuntan a una realidad de menos lluvias y temperaturas más elevadas durante el segundo semestre del año.
De confirmarse, las consecuencias impactarían directamente la disponibilidad de agua, la agricultura, la ganadería y otros sectores productivos de la provincia, especialmente en los cantones de Liberia, Nicoya, Santa Cruz, Carrillo, La Cruz, Bagaces, Cañas, Abangares, Nandayure y Hojancha.
Altas probabilidades de afectación
El climatólogo Ricardo Orozco, de la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (UNA), explicó que la Organización Meteorológica Mundial calcula un 80% de probabilidad de desarrollo de El Niño entre junio y agosto de este año.
Según los pronósticos, el Pacífico Norte sería la región más golpeada. Guanacaste podría registrar hasta la mitad de la lluvia que normalmente recibe durante la estación lluviosa, mientras que el Pacífico Central y el Valle Central tendrían reducciones cercanas al 40%.
“Registrar un 50% menos de lluvias es un montón de agua menos”, advirtió Orozco al referirse al impacto que tendría sobre una región donde buena parte de la economía depende de actividades agropecuarias altamente sensibles a la disponibilidad del líquido vital.
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Ante esta realidad, las autoridades mantienen vigilancia constante y ya trabajan en planes para reducir el impacto que podría generar una de las temporadas más secas de los últimos años en Guanacaste.


