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Hermanas con discapacidad están hartas de trato que reciben cuando viajan en bus

Una de ellas había presentado un recurso de amparo por una terrible experiencia, pero no sirvió de nada

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Las hermanas Magaly y Dalila Obando aseguran haber sufrido discriminación y malos tratos por parte de funcionarios de la empresa de buses Transportes La Pampa Limitada.

Afirman que se debe al hecho de tener una discapacidad (Charcot-Marie-Tooth) y usar un “scooter” especial para movilizarse.

Según relataron, el viernes 26 de agosto pasaron momentos muy incómodos porque un trabajador de la empresa las trató de forma grosera y prepotente.

Ellas viven en Nicoya y ese día debían viajar a Santa Cruz así que fueron a la terminal. Afirman que de entrada les dijeron que no podían llevarlas a las dos en el mismo bus porque en cada unidad solo hay un espacio para personas con discapacidad. Ellas respondieron que no había problema.

Dalila tomó el bus primero, a las 8:30 a. m., y cuenta que subir fue un martirio. Dice que un trabajador de la empresa, que no era el chofer del bus, se acercó para ayudarla a subir, pero de mala gana.

“El bus estaba muy pegado a una malla y cuando el señor bajó la rampa no quedó espacio para que mi hermana subiera al bus. Nosotras le dijimos que por ahí no pasaba el scooter y él insistió de mala gana en que sí, pero al final vio que no se podía y le dijo al chofer que corriera el bus”, afirmó Magaly.

“Ya cuando movieron el bus y mi hermana se subió a la rampa, el señor no la dejó ni acomodarse, de una vez la subió y por hacerlo a la carrera una platina quedó desacomodada y frenó la rampa. La plataforma empezó a pegar brincos, tratando de llegar hasta el final y aunque mi hermana, mi cuñado y yo le decíamos al hombre que parara, él seguía subiendo la rampa y quebró una parte del scooter de Dalila”, agregó.

Afirma que cuando al fin Dalila subió al bus, el hombre empezó a hablar groserías y dijo que por hacer un favor había quedado como el más sapo.

Las hermanas están tratando de averiguar el nombre del funcionario para presentar una queja contra él y pedirle que pague el daño del “scooter”.

Problemas en buses

Magaly esperó el bus siguiente y afirma que cuando iba a subir la rampa no sirvió y que no le quedó más remedio que esperar otro. En total tuvo que esperar una hora para viajar.

Esta no es la primera vez que Magaly vive una situación acongojante en un bus de esa empresa.

El año pasado subió con su “scooter” y, según contó, siguiendo las recomendaciones de fábrica del aparato, se pasó a un asiento porque no se aconseja que viaje montada en él. Sostiene que eso significó un problema porque el chofer le cobró dos pasajes: uno por ella y otro por el aparato.

En aquella ocasión, en el viaje de regreso, el conductor del bus paró a medio camino y le tomó fotos a Magaly con el “scooter” y le dijo que por llevarla sus superiores lo habían regañando y que esa era la última vez que la empresa le daría el servicio de transporte.

Ante esa situación Magaly puso un recurso de amparo que fue declarado parcialmente con lugar por la Sala IV.

El 20 de agosto del 2021 los magistrados le ordenaron al Consejo de Transporte Público (CTP) que, a más tardar en tres meses, debía hacer las coordinaciones necesarias para garantizar que las empresas de buses brinden sus servicios de manera accesible para las personas que usan “scooters” eléctricos para movilizarse debido a alguna discapacidad.

Nada cambió

Las hermanas afirman que pese a la resolución de la Sala Constitucional la situación con la empresa sigue igual.

“Los buses no tienen los cinturones adecuados para sostener el scooter, entonces uno se tiene que ir agarrando de una baranda o varilla para evitar golpearse o dar vuelta cada vez que hay un frenazo.

“Aunque las recomendaciones del scooter dicen que no debemos viajar en él, hemos tenido que hacerlo porque si no es un problema, los choferes se enojan.

“La última vez que me pasé del scooter a un asiento, el chofer dijo que si yo caminaba por qué lo hacía usar la rampa, que lo que tenía que hacer era subirme por las gradas y llevar el scooter en el maletero, pero ahí se dañaría porque pegaría en todo lado”, dice Dalila.

La mala experiencia más reciente de esa hermana ocurrió el martes 30 de agosto. Debía viajar a San Cruz a una charla y llegó tarde porque cuando llegó a la terminal de buses, el chofer que iba a salir le dijo que no tenía tiempo para bajar la rampa y se fue.

La Teja contactó a los representantes de la empresa de buses para conocer su versión, se les enviaron dos correos electrónicos.

Al consultarle a la Sala Constitucional qué pueden hacer las hermanas para hacer valer la sentencia del recurso de amparo, el departamento de prensa de la institución dijo que Magaly podría ir al lugar donde había puesto el reclamo, presentar el número de expediente y dar su testimonio para que el caso sea reabierto.

Los magistrados harían una nueva revisión del tema y, en caso de comprobar que no se ha cumplido la sentencia, recordarían que es obligación del Consejo de Transporte Pública y la empresa de buses acatar la orden.

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