Desde hace 26 años, dos hermanas tienen un apostolado que les encanta: hacen vestiditos para las imágenes de la Virgen de los Ángeles y los regalan a personas con algún problema de salud.
A doña Teresita y a doña Rosa Abarca Rodríguez, de Quircot de Cartago, las encontramos en la plazoleta de la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago, esperando la tradicional misa de la vestición, porque es cuando bendicen todos los vestiditos que llevan las personas que los hacen durante el año.
En esa misma misa, la iglesia católica de Cartago decidió qué vestido usaría la Patrona de Costa Rica durante todo el año para mantenerla bien hermosa y protegerla del resplandor metálico.
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“Comencé en el 2002 con seis vestiditos para cada uno de mis hermanos y así fue como año con año aumentó la petición de vestiditos: 10, 20, 40, 50. La gente me busca para pedirme uno por un enfermito de la familia y no se puede decir que no.
“Es una vocación hacer vestiditos. Es algo que se lleva en el corazón porque cada uno se hace con mucho amor y con tremenda fe y devoción. En verdad que mi hermana y yo le dedicamos todo el cariño del mundo a cada vestido”, nos explica doña Teresita.
¿Cuánto cobra por cada vestidito tan precioso que hace? “No tienen precio. Los vestiditos para mi Negrita de los Ángeles no se cobran. Además, no se podrían cobrar porque cuál es el precio de un vestidito que nosotras entregamos ya bendito. Por eso los hacemos con amor y los regalamos con amor”, responde.
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Precisamente, lo que más disfrutan las hermanas es la misa de la vestición.
“Amamos esta misa porque un sacerdote viene y nos bendice los vestiditos y así nosotros los llevamos a los enfermitos ya benditos y así es como nuestra madre santísima hace su obra, llegan sus milagros”, asegura doña Teresa.




