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La promesa a La Negrita que acompañó a una madre durante 47 días en Barcelona y terminó en milagro

Una pequeña imagen de la Virgen de los Ángeles acompañó al bebé durante 47 días en Barcelona

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Las puertas del quirófano acababan de cerrarse en Barcelona, España. Del otro lado quedaba Antonio Navarro Madrigal, un bebé de apenas un año que luchaba por un corazón sano.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
Esta foto es de Antonio en su camita cuando estaba en el hospital de Barcelona, antes de la operación. Véanlo bien agarrado de La Negrita. (Cortesía/Cortesía)

Afuera permanecía su mamá, Fanny Madrigal Arroyo, abrazando una pequeña imagen de la Virgen de los Ángeles que había viajado desde Costa Rica para acompañarlos durante 47 días lejos de casa.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
La operación del corazoncito de Antonio fue muy difícil, pero salió perfecta. (Cortesía/Cortesía)

No le pidió riqueza. No le pidió que desaparecieran los problemas. Solo le habló a La Negrita como una madre que entiende el dolor de otra madre.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
Esa risa lo vale todo. Ya operadito el bebé y muy feliz. (Cortesía/Cortesía)

“Madrecita, Virgencita de los Ángeles, usted ya pasó por esto cuando entregó a su hijo. No me suelte al mío. No se lo lleve. Yo lo quiero aquí conmigo. Después de tantas pérdidas, no me lo suelte”, recuerda hoy, mientras su voz vuelve a quebrarse.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
Doña Fanny fue a la piedra del hallazgo en Cartago con Antonio en la pancita. (Cortesía/Cortesía)

Aquella oración no nació aquel día en España. Había comenzado muchos años antes, cada vez que Fanny llegaba hasta la Basílica de los Ángeles en Cartago para poner en manos de la Patrona de Costa Rica el sueño de convertirse en mamá.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
También llevaron al bebé a donde La Negrita cuando ya había nacido. (Cortesía/Cortesía)

Antes de que Antonio llegara a su vida, Fanny y su esposo, Yerald Navarro Navarro, vivieron tres pérdidas gestacionales que marcaron a la familia para siempre.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
El padre Miguel Adrián Rivera Salazar chineó a Antonio en la basílica de Cartago. (Cortesía/Cortesía)

Antes y después de cada una, ella hacía lo mismo: iba donde La Negrita. “Yo nunca sentí enojo con Dios. Llegaba donde la Virgencita y le decía: ‘Madrecita, pongo otra vez este embarazo en sus manos’.

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Doña Yerald, el bebé y doña Fanny, nunca dejaron de confiar en la Patrona de Costa Rica. (Cortesía/Cortesía)

“Una iba con toda la ilusión de una mamá creyente y cuando venía la pérdida, claro que dolía, pero también pensaba que si Dios lo permitía era porque tenía un propósito que yo todavía no entendía”.

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Mientras el bebito estaba en España, la gente le mandaba fotos como estas a la familia. Siempre la virgencita presente. (Cortesía/Cortesía)

En una de esas visitas, antes de la tercera pérdida, le hizo una promesa a la Virgen: organizar una fiesta de Navidad para niños de escasos recursos si algún día recibía el milagro de ser mamá.

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Los vecinos de Antonio lo fueron a recibir con mucho amor cuando volvió operado. (Cortesía/Cortesía)

El embarazo volvió a perderse. Sin embargo, Fanny nunca rompió aquella promesa. Organizó la fiesta igualmente. Y la sigue organizando cada diciembre.

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Vean, hasta caravana de bienvenida tuvo Antonio. (Cortesía/Cortesía)

Poco tiempo después, ocurrió algo que ni ella ni Yerald podían explicar. Él se había practicado una vasectomía, pero el procedimiento falló y Fanny quedó embarazada nuevamente, la cuarta vez.

“Yo le decía a mi esposo que aquello solo podía ser un plan perfecto de Dios. Nosotros ya no queríamos volver a pasar por otro duelo porque habían sido tres pérdidas muy duras.

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La Negrita presente en la mesita de noche del hospital en Barcelona. (Cortesía/Cortesía)

“Cuando el doctor puso el ultrasonido y escuchamos el corazón de Antonio, volvimos a ir donde La Negrita para darle gracias y pedirle que nos acompañara durante todo el embarazo”.

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Gina (de gorra), la tía de Antonio, lo acompañó a España. Dona Fanny encontró en ella un gran apoyo. (Cortesía/Cortesía)

La felicidad duró hasta el séptimo mes de embarazo. Los médicos detectaron una compleja cardiopatía congénita y comenzaron las advertencias. Les hablaron de un panorama muy difícil. Incluso, les dijeron que debían prepararse para cualquier desenlace.

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Tras la exitosa operación, a jugar y jugar con sus carritos preferidos. (Cortesía/Cortesía)

Una vez más, la familia buscó refugio a los pies de la Virgencita en Cartago.

“Fuimos todos. Le dijimos que si Dios nos había regalado ese embarazo después de todo lo que habíamos vivido, era porque tenía un propósito.

“Cuando Antonio nació lo llevamos donde La Negrita. Un sacerdote lo tomó en brazos, lo presentó ante la Virgencita y yo le dije que algún día tendría que llevarlo a otro país para operarlo, pero que lo único que le pedía era que regresara con vida”.

Los meses siguientes fueron una carrera contra el tiempo. Costa Rica conoció la historia de Antonio. Entre bingos, cabalgatas, un evento de motocross, una subasta y la solidaridad de cientos de personas lograron reunir los ¢35 millones que necesitaban para viajar a Barcelona.

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El carrito que más le gusta es el que puede manejar y es buen chofer. (Cortesía/Cortesía)

Antes de partir, vecinos, amigos y familiares se reunieron para orar por ellos. Les entregaron cartas, mensajes, estampas religiosas y una imagen de la Virgen de los Ángeles. Esa imagen permaneció durante toda su estancia en España junto a Antonio.

“Allá la tenía siempre conmigo. Mientras aquí en Costa Rica la gente encendía velitas y rezaba por Antonio, yo sentía ese apoyo como si todos estuvieran abrazándonos a mi hermana Gina Madrigal, a mi hijo y a mí, aunque estuviéramos a miles de kilómetros”.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
Tremenda foto. El sacerdote Miguel Rivera Salazar se llevó al bebé a los pies de La Negrita para pedirle éxitos en la operación y la virgencita cumplió. (Cortesía/Cortesía)

El 26 de mayo llegó el momento más esperado y también el más temido. Fanny entregó a Antonio al equipo médico.

“Uno lo pone en manos de Dios y de La Negrita, pero sigo siendo mamá y siento miedo. Cuando el doctor salió solo le veía la cara tratando de adivinar si traía buenas o malas noticias.

“Entonces me dijo: ‘Fanny, todo fue un éxito’. En ese momento sentí que la Virgencita me estaba respondiendo todas aquellas oraciones que hice durante tantos años”, recordó.

La historia de Antonio Navarro Madrigal no comienza en un hospital de España, sino a los pies de la virgencita de los Ángeles, donde su mamá, Fanny Madrigal, aprendió a convertir el dolor en esperanza.
El pasado 9 de mayo, en Barcelona, Antonio cumplió su primer año de vida. (Cortesía/Cortesía)

Los especialistas lograron corregir la compleja malformación del corazón. Pero todavía había otra noticia. Antonio no necesitaría una nueva cirugía por esa cardiopatía congénita y regresaría a Costa Rica sin medicamentos.

“Yo dije: esto es un milagro. Dios hizo su obra y la Virgencita de los Ángeles nunca nos dejó solos. Después de tanto sufrimiento entendí que cada pérdida, cada oración y cada visita a la basílica tenían un propósito. Hoy mi hijo está aquí, sano, caminando, diciendo ‘mamá’ y ‘papá’”.

Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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