Es bien sabido que tener una mascota trae alegría y grandes beneficios para la salud física y mental. ¿Pero sabía usted que en Costa Rica existen héroes de cuatro patas entrenados para dar vida a adultos mayores, niños con necesidades especiales y personas con discapacidad?
Hoy les contamos la historia de Acoteama y cómo su fundadora arrancó esta labor gracias a su propia lucha.
LEA MÁS: Perritos ayudan a la recuperación de pacientes en UCI del hospital Calderón Guardia
Una visita que lo cambió todo
Para Grettel Sánchez, fundadora de Acoteama, traer la terapia con animales al país nacio de su propia lucha por mantenerse con vida.
Mientras era educadora, comenzó a sufrir pérdida de memoria, infecciones en los riñones y un dolor corporal que originalmente asociaba con el estrés del día a día.
Sin embargo, el diagnóstico sería devastador: daño en los riñones, cerebro, corazón... y tan solo cuatro meses de vida, todo esto sumado a una hemiparesia en el lado derecho (disminución de la fuerza muscular o debilidad que afecta a un solo lado del cuerpo).
La situación sacudió a Grettel en lo más profundo de su ser.
“Regresé sintiéndome una carga para mis dos hijos. Lloraba porque me quedaba sola mientras ellos se iban a estudiar; me daba miedo morirme sola, y me daba horror morirme asfixiada. Sacaba cuentas y pensaba: ‘Estamos en agosto... me voy en diciembre, ¡qué Navidad más dura para mis hijos!’”.
Sin embargo, cuando la esperanza parecía perdida, Grettel recibió una visita que cambiaría su rumbo para siempre.
“Un día un amigo me pidió recibir a una perra Basset Hound que estaba desnutrida y a punto de parir. Sin embargo, al contarle lo que me estaba pasando me dijo que jamás podría dejármela. Le rogué que la dejara, que le hiciera una caja grande de madera y la pusiera a la par de mi cama. Después de tanto suplicar, me la dejaron, y a los dos días empezó la labor de parto.
“Tuvo dos hermosos cachorros, pero el tercero no lo podía tener; se le quedó pegado. En mi desesperación, me tiré de la cama y me arrastré hasta la caja. Con mucho esfuerzo logré entrar y con mi mano izquierda pude sacarlo; al final tuvo 10. Cuando mis hijos llegaron, casi les da algo viéndome en esa caja con la perra y sus cachorros tomando leche, ya sequitos y todos juntos”, recordó.
Como si de un milagro se tratara, Grettel comenzó a recuperar la movilidad en su brazo al levantar a los cachorros, a hacerse resiliente al diagnóstico inicial y a investigar los beneficios de la zooterapia para implementarla en el país.
“Empecé a investigar sobre terapias con animales en España, Estados Unidos y Canadá, y así comencé a acariciar la idea de introducir las terapias con perros en el país. Fue así como nació Acoteama en el 2010.”
Pioneros en sanar a través de los perros
A través de Acoteama, doña Grettel y su esposo trajeron al país las terapias y educación asistida con animales, impactando a más de 100.000 personas, desde niños y adultos mayores hasta personas con discapacidad o con trastorno del espectro autista.
“Sé lo que es estar de un lado como paciente y del otro como terapeuta. He visto en estos 17 años cosas que no alcanza una tarde para contar, pero los niños y adultos mayores son de los más beneficiados”, afirma Sánchez.
No cualquier perro es de terapia
Pese a la emoción que pueda generar esto en las personas, Sánchez aclara que un animal de terapia “no es un perro de circo”.
“Acoteama trabaja con perros, pero estos se seleccionan por medio de varias evaluaciones, y si las pasan se les da un entrenamiento básico. El perro de terapia no es un perro de circo, debe ser equilibrado, cariñoso, sano, predecible, inteligente y tolerante, entre otras cosas”, explicó.
Además, Sanchez afirma que la causa aún lucha contra dificultades financieras y de infraestructura, y que pese a visitar escuelas, empresas, hospitales, o incluso centros municipales, aun hay grandes vacíos legales.
Por otro lado Sanchez afirma que “ahora cualquier persona con perro cree que puede dar terapia sin tener en cuenta la responsabilidad, el profesionalismo y el bienestar animal”
A pesar de esto la labor de Acoteama sigue más viva que nunca, al igual que Grettel, quien no claudica en su esfuerzo por llenar de alegría a miles de personas.
“La asociación me ha dado vida. Mis perros me dan paz, amor puro y lealtad. Me cuidan y me protegen. He tenido momentos de salud muy difíciles y ellos siempre han estado conmigo.
“Estoy complicada de salud, pero a pesar de esto soy feliz. Controlo el dolor con el calor y el peso de ellos, y cuando no puedo dormir, me levanto y me siguen a donde vaya. Nunca me dejan sola”, concluyó.
LEA MÁS: Bamba esperó un año por una familia sin darse cuenta de que ya había encontrado la suya





