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Bamba esperó un año por una familia sin darse cuenta de que ya había encontrado la suya

Perra sobrevivió a un atropello estando embarazada, sacó adelante a cuatro cachorros y enfrentó fuertes convulsiones

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Bamba aullaba. Nelly Quiroz no estaba en casa cuando una vecina le avisó que algo pasaba con la perrita rescatada semanas atrás. Salió corriendo, estaba a punto de parir. Apenas Nelly preparó el espacio, comenzó el parto. Cada vez que nacía uno de sus cachorros, Bamba levantaba la mirada y la buscaba.

“Casi me desmayo de los nervios”, cuenta entre risas.

Era 15 de diciembre y al final fueron cuatro cachorritos vivos. Para Nelly aquello era mucho más que una escena cotidiana: semanas antes nadie sabía si Bamba sobreviviría.

Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada. (Cortesía/Yendry Sánchez)

La historia comenzó en el 2024. Nelly es voluntaria de una asociación de bienestar animal en Pérez Zeledón y rescata perros desde los 16 años, así que está acostumbrada a las historias difíciles.

Bamba había sido atropellada, aparentemente por una motocicleta, y su cuerpo mostraba los golpes de una vida en la calle; tenía unos ocho años o más.

Nelly la recibió temporalmente, pero el veterinario, al revisarla, encontró algo extraño en su pancita: un ultrasonido reveló que había cachorros vivos.

Decidieron continuar el embarazo. Bamba estaba muy baja de peso y necesitó vitaminas y medicamentos y mientras recuperaba fuerzas se fue acercando a Nelly.

Por las noches, al tocarle la pancita, sentía a los cachorros moverse.

“Yo les hablaba y los bebés se sentían, se movían”, recuerda Nelly, quien ya había rescatado muchos perros y estaba a punto de volverse una especie de abuela.

Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Bamba y Nelly ahora forman una linda familia. (Cortesía/Yendry Sánchez)
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Bamba ya adoptada. (Cortesía/Yendry Sánchez)
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Hasta una pintura tiene Bamba con sus hermanos rescatados. (Cortesía/Yendry Sánchez)

Los cuatro cachorros crecieron y Bamba los cuidó. Pero a las tres semanas empezó a convulsionar. Corrieron a buscar atención veterinaria y llegaron las malas noticias: según explicó el veterinario que la atendió, las convulsiones estarían relacionadas con secuelas del atropello.

El problema era que Bamba todavía amamantaba, lo que limitaba los medicamentos posibles. Aun así, siguió pendiente de sus cachorros hasta que los cuatro fueron adoptados. Misión cumplida. Faltaba solo mamá.

Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Rescada con amor después de ser atropellada. (Cortesía/Yendry Sánchez)
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Bamba, embarazada de 4 perritos. (Cortesía/Yendry Sánchez)
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
A pesar de estar enferma se dedicó a cuidar sus perritos. (Cortesía/Yendry Sánchez)

Empezó entonces una espera distinta. Nelly la llevó a ferias de adopción y hasta le enseñó trucos, como sentarse y bailar, para mostrar que detrás de sus años había una perrita capaz de dar mucho cariño.

Pero pasaban los meses y no pasaba nada: en cuanto la gente conocía su edad y sus cuidados médicos, el interés desaparecía.

“Cada vez menos decían que alguien quería adoptar una perra vieja”, recuerda Nelly.

Le dolía porque Bamba había sobrevivido a la calle y a un atropello y había parido y cuidado a sus cuatro hijos, incluso, mientras las convulsiones sacudían su cuerpo. Pasó un año así, mientras ocurría algo que nadie estaba midiendo.

Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Bamba junto a su hija Cashi. (Cortesía/Yendry Sánchez)
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Bamba, ya adoptada, en su nuevo hogar junto a otros perros rescatados. (Cortesía/Yendry Sánchez)
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
La rescató cuando la atrapellaron, le ayudó en el parto y después la adoptó. (Cortesía/Yendry Sánchez)
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada.
Bamba, la perrita rescatada en Pérez Zeledón que sobrevivió a un atropello estando embarazada. (Cortesía/Yendry Sánchez)

Mientras Nelly buscaba una familia para la perrita, Bamba se hacía parte de la de Nelly. Aprendió las rutinas de la casa, encontró su espacio entre los otros perros rescatados, logró convivir con la gata y se ganó también a la pareja de Nelly.

Ya tenía sus lugares, sus costumbres, su gente. Hasta que un día la conversación cambió: “Mi pareja se enamoró también de ella y dijimos: vamos a adoptarla”, cuenta Nelly.

Después de un año buscando la familia indicada, entendieron algo sencillo: Bamba ya la había encontrado. Le mandaron a hacer su placa de identificación. Ya no había ferias ni entrevistas. “Le dije: ‘Bueno, bienvenida. Ya eres parte de la familia’”.

Faltaba resolver el nombre. Todos la llamaban “mamá” durante el embarazo y después del parto. Pero entre sus trucos aprendió a bailar al ritmo de La Bamba, y las piezas encajaron: Bamba. Aunque la pareja de Nelly todavía le dice “la mamá”, y tiene razón, porque Bamba no dejó de serlo cuando sus cachorros se fueron.

Una de sus hijas terminó, gracias al seguimiento de la asociación, con una amiga y antigua vecina de Nelly, así que todavía pueden verse. “Son igualitas”, dice Nelly. De los otros tres sabe que están lejos.

Hoy Bamba vive con otros perros rescatados y una gata, en la casa que un día pensó temporal. Su historia también sirve para hablar de la responsabilidad con los animales y de no abandonar a un perro atropellado, porque Bamba no necesitaba encontrar otra casa: hacía rato dormía en ella. No necesitaba conocer a su familia: ya la esperaba todos los días. Esta vez, para siempre.

Nelly y Bamba también los invitan a donar en la Asociación Generaleña Pro Vida y Bienestar Animal (APROVIDA) al número Sinpe 6344 0080.

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