A Sugey Zamora Ugalde un influencer le cobró 1 millón de colones por hacerle un video para que en redes sociales su emprendimiento de piñatas (Piñatas Daris Costa Rica) se volviera viral y así aumentaran las ventas.
Ella ni siquiera contactó al influencer, porque jamás le iba a pagar ese dineral que no tenía y que para ganárselo le costaría muchos meses y piñatas vendidas.
Era demasiado dinero para una emprendedora que trabaja sola, desde su casa en San Rafael de Heredia, haciendo cada figura a mano y dedicando hasta 12 horas diarias en su taller.
Pero lejos de rendirse, ese cobro millonario se convirtió en el chispazo que transformó su historia.
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“Yo pensé: ‘¿Qué puedo perder si lo intento yo misma y salgo en mis videos? Tal vez nadie me vea, pero al menos lo intenté’. Agarré el celular, grabé un video enseñando mis piñatas y lo subí sin imaginar lo que iba a pasar después”, nos comenta la herediana.
Se hizo demasiado viral
Ese primer video en el que ella misma aparece mostrando sus creaciones supera los 1,8 millones de vistas en Facebook y 1,1 millones en Instagram en pocos días. “Sin miedo al éxito… y más barato”, fue el comentario con el que la herediana subió ese primer video en el que ella aparecía.
Como si fuera poco, otro clip, en el cual enseña técnicas para elaborar piñatas, explotó hasta alcanzar 4,6 millones de reproducciones, algo que jamás imaginó.
“Jamás pensé que la gente quisiera verme. Siempre grababa mis manos trabajando, pero nunca salía. Esa fue la primera vez que me animé y ver tantos comentarios bonitos es una bendición enorme”, afirmó.
Hoy, su comunidad suma más de 65 mil seguidores en Facebook y 17 mil en Instagram, con mensajes que le llegan desde países como Argentina, México y Estados Unidos.
Mamá presente y emprendedora
Antes de convertirse en creadora de contenido superviral, Sugey tomó una de las decisiones más importantes de su vida: dejar su trabajo para dedicarse a su familia.
Su hijo Daniel nació en 2005, pero por motivos laborales ella no pudo disfrutar plenamente sus primeros años.
“Nada me va a devolver el tiempo que me perdí de mi hijo. Escuchar que ya caminó o que ya habló sin yo estar ahí fue muy duro como mamá”. Por eso, cuando nació su hija Ariana en 2010, decidió quedarse en casa.
El plan era dedicarse tres años a su crianza, pero ese tiempo cambió su rumbo para siempre. “Cuando mi hija creció, yo no quería volver a una oficina. Entonces empecé a hacer manualidades desde la casa: centros de mesa, bolsitas de confites, decoraciones, lo que me pidieran”, explicó.
Hasta que en 2018 llevó un curso virtual para perfeccionar una técnica de piñatas y todo cambió. “Ahí descubrí lo que realmente me apasionaba y decidí dedicarme por completo a las piñatas”.
Innovación ante la pandemia
La llegada del covid-19 golpeó fuerte su negocio. Sin fiestas, no había pedidos. Pero Sugey volvió a reinventarse.
“Empecé a ofrecer piñatas pequeñas para celebraciones en burbujas familiares. Yo les decía: ‘Aunque estemos en pandemia, no dejemos de celebrar los momentos especiales’”. La idea funcionó.
Cuando las restricciones terminaron, su negocio regresó con más fuerza, gracias a sus piñatas únicas y hechas a mano y completamente personalizadas. Puede crear desde personajes animados hasta caricaturas basadas en fotos reales.
Sus precios van desde ₡18.000 hasta ₡100.000, dependiendo del tamaño y dificultad. “Cada piñata es única porque está hecha totalmente a mano. No son moldes repetidos, cada cliente recibe algo especial”, asegura.
Además, ofrece cursos virtuales en los que enseña todo el proceso de elaboración. “Los cursos han sido una bendición porque son ingresos extra que me permiten seguir creciendo”, dice agradecida.
Su familia, el mayor motor
El nombre de su emprendimiento, Daris Costa Rica, nace del amor por sus hijos Daniel y Ariana, combinado con la inicial de su propio nombre. Su esposo, Eric, ha sido su apoyo incondicional.
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“Él siempre me ha impulsado a seguir adelante, a creer en mí y en lo que hago. Sin ese apoyo sería mucho más difícil”, reconoce.
Sus sueños apenas comienzan. Aunque reconoce que económicamente no gana lo mismo que cuando trabajaba para una empresa, asegura que la recompensa emocional no tiene precio.
“Gano tiempo con mi familia, veo crecer a mis hijos y trabajo en algo que amo. Eso vale más que cualquier salario”. Ahora sueña con ampliar su espacio de trabajo y abrir su propio taller.
“El trabajo que más me duele es el que tengo que rechazar por falta de espacio. Mi sueño es tener un taller grande, donde pueda crear sin límites y darles trabajo a varias personas”, manifestó.
¿Se siente influencer? “No. Pero les agradezco a los millones que ven mis videos. Jamás imaginé que un influencer que me cobró 1 millón de colones por hacerme un video iba a ser la motivación para lanzarme a grabar mis propios videos que ahora son tan vistos.
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“Voy a seguir saliendo en los videos, antes no lo hacía”, concluye con sorpresa, agradecimiento y mucha felicidad.
Puede llamar a Sugey al 8320-1739. En Facebook e Instagram aparece como “Piñatas Daris Costa Rica”.





