Los atrasos considerables que existen en el sistema judicial de nuestro país representan una problemática que perjudica a miles de costarricenses.
La Teja conversó con dos abogados que experimentan día a día el obstáculo de la mora judicial, quienes analizaron la situación.
Gustavo Gómez, abogado especialista en derecho de familia, laboral y registral, explica que esta realidad contrasta con los plazos establecidos en la ley para el cumplimiento de las resoluciones.
“Hablando de la Constitución Política, la cual en el artículo 41 nos habla de justicia pronta y cumplida y que a su vez hay principios del derecho, como el principio de celeridad procesal, en la vida práctica este tipo de normas no son tan aplicables como lo dicen”.
Gómez detalló, mediante un ejemplo de su área, que en los despachos de familia donde se tramitan los divorcios, algunos juzgados se tardan hasta ocho meses para homologar un acuerdo. Esta situación provoca diversos contratiempos legales y patrimoniales a los involucrados.
“Esto afecta enormemente a las personas usuarias en razón de que siguen en un vínculo y hay cierto tipo de movimientos, por ejemplo, la compra de un vehículo, la compra de una casa, los cuales no los van a poder hacer hasta que estén debidamente divorciados”.
El abogado añadió que este escenario no solo perjudica a los clientes, sino también a los propios profesionales en derecho, quienes se ven imposibilitados de realizar ágilmente su labor frente a los usuarios.
“Para el cliente es incómodo, o el afectado, si lo vemos desde ese punto de vista de quien interpone una denuncia o una demanda, esperaría que se resuelvan sus pretensiones de la forma más rápida y no es así. En el caso nuestro, pues nos afecta porque también nosotros somos la imagen de ese cliente que vino a solicitar un servicio, el cual nosotros no podemos sufragar, no porque nosotros no lo podamos hacer, sino porque el mismo sistema lo traba”.
Una solución sumamente complicada
Por su parte, el abogado penalista Francisco Herrera explicó que la situación de la mora judicial no es nueva, y relató expedientes que se han estancado durante años a raíz de esta crisis.
“Mantengo un caso donde fallecieron dos personas (…), un amigo mío que iba manejando una patrulla, venía pidiendo vía adelante de un motociclista, la gente no escuchó seguro y el motociclista quedó aplastado y la compañera del oficial murió. Murieron dos en el acto y han pasado 4 años y no ha comenzado el caso".
Herrera considera que el fenómeno de la mora judicial difícilmente tendrá solución, ya que la cantidad de litigios ha superado, por mucho, la capacidad operativa que puede mantener el Poder Judicial.
“Usted entra a la oficina de una fiscal y ve aquellos paquetes que hay allí que da miedo. Es imposible de bajarla, cada día va a ser más grande. ¿Por qué? Porque cada día va a haber más criminales".
Además, el penalista agregó: “Yo tengo muchos amigos, muchos jueces trabajando casi sábado y domingo y de domingo a domingo y me decían, ‘Mire, no es posible, es que es demasiado el trabajo.’ Un fiscal tiene entre 250 y 500 casos″.
Pese a que en días recientes el Poder Judicial anunció que la mora se redujo en 58.000 casos, el escenario sería complejo, mientras miles de ciudadanos continúan a la espera de una resolución para sus conflictos legales.

