El Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la UCR reveló un informe bastante delicado sobre el nuevo paso a desnivel entre Hatillo 7 y Hatillo 8 sobre la Ruta Nacional 39.
El laboratorio señaló que la auditoría técnica se realizó entre septiembre de 2024 y mayo de 2026.
Para empezar, el Lanamme señaló que este proyecto iba a costar poco más de 3.800 millones de colones y tardaría menos de un año en estar listo.
Sin embargo, la cuenta final subió a más de 5.600 millones de colones y duró 604 días en construirlo, lo que significa un 67% más de atraso.
Acero con óxido y lleno de agua
Uno de los temas que más preocupó a los expertos fue el descuido con el acero estructural del puente.
En sus visitas, encontraron grandes pozos de agua acumulada sobre la estructura metálica. La obra estuvo expuesta durante más de 40 días al sol y a la lluvia sin la protección anticorrosiva definitiva.
Debido a esto, los ingenieros encontraron piezas con superficies oxidadas, lo que a la larga le puede restar años de vida a la estructura. Además, detectaron varias deficiencias en el control de calidad de las soldaduras realizadas en el taller.
Asfalto flojo y con mucho polvo
Y si hablamos de la calle por donde pasan los carros, también hay “tortas”. El Lanamme detectó que varias capas de material granular (el relleno bajo la calle) no alcanzaron la compactación mínima exigida.
Esto significa que el material quedó flojo, lo que podría provocar que la calle se hunda o se deforme con el paso del tiempo.
Por si fuera poco, en la mezcla asfáltica se encontró un exceso de polvo fino en relación con el asfalto utilizado. Esto deja a las piedritas desprotegidas y podría generar fisuras o huecos antes de tiempo.
En cuanto al concreto y a las varillas de construcción, estos sí pasaron las pruebas de calidad con buena nota.
Un verdadero peligro para los peatones
Uno de los temas del informe que más preocupan son las severas fallas de seguridad vial en la zona.
Por ejemplo, el nuevo puente peatonal no tiene las rampas de accesibilidad necesarias para conectar la acera con el paso de cebra.
Debido a esta falta, muchos vecinos prefieren jugarse la vida cruzando a pie por la calle de Circunvalación antes de usar la nueva y costosa estructura.
Los choferes tampoco se salvan del peligro. Los expertos notaron que algunas barreras de concreto no tienen los terminales de protección (amortiguadores) en sus puntas. Si un carro choca de frente contra ese muro, el golpe podría ser fatal.
