Una perrita salchicha llamada Bonny tuvo que ser llevada de urgencia a los Juegos Deportivos Nacionales Limón 2026 porque su mamá humana, la nadadora de Santa Ana, Narveish Novoa Madrigal, no aguantó ni un día sin verla, al menos por unos minutos.
Esta es una historia cargada de ternura, de amor perruno y humano, que se vive en plena edición 42 de los Juegos Nacionales. Es la historia de una mamá humana de apenas 12 años y su perrita de 8 meses, quienes sencillamente no pueden estar separadas por mucho tiempo.
Cuando Bonny no tiene cerca a su mamita humana, comienza a llorar de la cabanga hasta que ella vuelve a la casa. La nadadora también sufre sin su perrita, tanto así que siente un gran vacío en el pecho que no puede explicar con palabras.
Mientras cubríamos las competencias de natación en el Polideportivo Rogelio Alvarado Cubero de Guápiles, sede de esta disciplina en Limón 2026, notamos algo muy particular en la gradería donde estaban los familiares apoyando a los atletas.
Había una familia con una perrita en brazos, a la que alzaban de vez en cuando como para que alguien la viera. Nos acercamos a preguntar y nos confirmaron que tuvieron que llevarla de urgencia por solicitud expresa de su hija, la nadadora santaneña.
Regalo de amor
La salchicha llegó hace seis meses a la vida de la atleta. Un tío tiene una perrita, la mamá de Bonny, que tuvo una camada de peluditos y le ofreció uno a la niña. Ella no lo dudó ni un segundo y así fue como la cachorrita llegó a su casa.
Con apenas dos meses, Bonny entró al hogar de Narveish, quien nunca antes había tenido una mascota. Solo necesitaron un par de segundos para enamorarse: la niña quedó flechada y la perrita brincaba de felicidad con su nueva mamá humana.
“Desde que la vi por primera vez me enamoré de Bonny. Yo le puse el nombre. Inmediatamente comencé a dormir y a andar conmigo para todo lado. No podemos estar lejos; cuando Bonny no me tiene cerca, llora y yo siempre la busco”, cuenta la menor.
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Don Eduardo Rosales, el papá, explicó que cuando su hija se va a estudiar, la perrita pasa llorando desconsoladamente porque le falta ese cariñito especial que solo su mamita humana le da.
No paró de llorar
La mejor muestra del amor que se tienen llegó con los Juegos Deportivos Nacionales Limón 2026. Narveish tuvo que viajar al Caribe para competir en Guápiles y, como suele pasar, Bonny se quedó en casa con sus abuelitos humanos, los papás de la nadadora.
Hasta ahí todo parecía normal, pero pasaron dos cosas al mismo tiempo: Bonny comenzó a llorar durante todo el día porque no estaba su amada mamá y Narveish, ya instalada en Guápiles con la delegación de Santa Ana, empezó a sentir que le faltaba algo, como un hueco enorme en el pecho por no ver a su perrita.
La menor no pasó ni 24 horas en Guápiles cuando ya estaba llamando a sus papás para pedirles, casi rogando, que por favor le llevaran a Bonny de urgencia porque la necesitaba. Así fue como a la perrita salchicha la montaron en el carro familiar, cruzaron el cerro Zurquí y la llevaron directo a Guápiles.
Reencuentro amoroso
Cuando ambas se volvieron a ver, la escena fue de película. Bonny no sabía ni para dónde correr de la felicidad y Narveish la abrazaba cada vez que podía, llenándola de besos durante largos minutos.
Los papás se hospedaron en Guápiles con una misión muy clara: llevarle a su hija la perrita todos los días a la piscina para que, aunque fuera por pocos minutos, un par de veces al día, pudieran compartir juntas, generalmente en la hora de almuerzo y por las noches.
“Bonny es una perrita muy calmada. Mientras está con Narveish, pasan juntas en todo momento; incluso por las noches duermen juntas. Definitivamente es la chineada de la casa”, explica don Eduardo.
La salchicha tiene su propio alimento, que come dos veces al día, y le dan frutas frescas para fortalecer su salud y sus defensas.
Ayuda en la recuperación
La nadadora entrena seis días a la semana y también estudia. Cuando vuelve a casa por las tardes, llega bastante cansada y Bonny parece sentirlo: se le arrima y no se le despega hasta que la nota más descansada y contenta.
“Ella es muy inteligente, de verdad siente cuando llego sin fuerzas y se me arrima como para darme de su energía. No es mentira, en serio como que me ayuda a recargarme, porque me recupero mejor con mi perrita cerca y dándome cariño”, asegura la joven atleta.
Narveish está profundamente agradecida con sus papás por haberle llevado a Bonny a Guápiles, ya que desde que salió rumbo a Limón 2026 estaba muy preocupada por dejarla sola.
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“No habría nadado igual sin Bonny cerca. Tal vez por estar preocupada habría afectado mi rendimiento. Cuando la veo en la gradería, me motivo.
“Yo le silbo y ella me reconoce, me vuelve a ver aunque esté lejos. Sin ella presente en la gradería habría sentido en todo momento que en estos Juegos Nacionales me faltaba algo”, confirma la nadadora de Santa Ana.






